El rey Harald de Noruega, de 89 años, presenta un estado estable tras su ingreso en un hospital de Tenerife debido a una infección cutánea en la pierna y deshidratación, según comunicó este miércoles su médico personal. A pesar de que el monarca está respondiendo bien al tratamiento, cualquier infección a su edad es motivo de preocupación y demanda una atención cuidadosa.
El jefe de Estado, que es el monarca en activo más longevo de Europa, fue trasladado el martes a un hospital en la isla española, donde disfrutaba de unas vacaciones privadas. Su médico, Bjorn Bendz, se trasladó al hospital para supervisar su situación, tal como informaron medios noruegos. En un comunicado emitido por la Casa Real, Bendz enfatizó que «la situación es seria cuando personas cercanas a los 90 años ingresan con una infección» y subrayó la necesidad de un control exhaustivo del estado de salud del rey antes de su alta. Se espera que el Palacio emita un nuevo comunicado este jueves.
Imágenes de televisión mostraron a varios agentes de la Policía española vigilando la entrada principal del hospital. El monarca, quien ha ocupado el trono desde 1991 y tiene funciones principalmente ceremoniales, ya había sido hospitalizado en 2024 durante unas vacaciones en Malasia por otra infección, en la que se le colocó un marcapasos temporal. Posteriormente, fue trasladado a Noruega para recibir un dispositivo permanente.
Tras ese episodio, Harald anunció que reduciría su agenda oficial, aunque dejó claro que no tiene intención de abdicar, afirmando que su juramento como rey es «para toda la vida». Sin embargo, en las últimas semanas había mantenido una activa agenda institucional, tanto en Noruega como en Italia, donde asistió a los Juegos Olímpicos de Invierno para apoyar a sus atletas.
La situación de salud del rey se produce en un momento complicado para la familia real noruega. La princesa heredera Mette-Marit, esposa del príncipe heredero Haakon, está bajo un intenso escrutinio público debido a su antigua relación con el fallecido delincuente sexual Jeffrey Epstein, por la que ya ha ofrecido disculpas. Además, Mette-Marit sufre de una enfermedad pulmonar crónica que podría requerir un trasplante en el futuro.
Por otro lado, su hijo Marius Høiby, nacido antes de su matrimonio con Haakon, enfrenta un juicio por presuntos delitos de violación y violencia doméstica. Høiby ha negado las acusaciones más graves, aunque ha admitido algunas infracciones menores. En este contexto, el apoyo a la monarquía ha disminuido al 60% en febrero, en comparación con el 70% del mes anterior, según una encuesta de Norstat publicada el 21 de febrero por la radiotelevisión pública NRK.
