El 24 de marzo de 2026, se llevó a cabo una ceremonia en la Embajada de Perú en Washington D.C. donde se formalizó la repatriación de 48 objetos culturales, recuperados por el FBI en San Fe, Nuevo México, y Las Vegas, Nevada. Este evento fue un hito en la lucha contra el tráfico ilegal de patrimonio histórico, y estuvo marcado por la presencia de altos funcionarios, incluyendo al agente especial supervisor Jake Archer, director del programa de delitos artísticos del FBI, y al embajador Rodolfo Coronado, representante del Perú ante la Organización de los Estados Americanos.
Las piezas que fueron devueltas abarcan una rica variedad de la historia peruana, incluyendo pinturas de la época colonial, textiles, cerámicas y ornamentos de plata. Muchas de estas obras están asociadas con culturas precolombinas, como la civilización Chancay, lo que subraya su significativo valor cultural e histórico.
El FBI, a través de un proceso de investigación y revisión legal, identificó estos objetos como parte del patrimonio peruano. La recuperación se logró gracias a una estrecha colaboración entre el Programa de Crímenes de Arte del FBI, las autoridades estadounidenses y los representantes del gobierno peruano.
Desde su creación en 2004, el programa del FBI ha logrado recuperar más de 20,000 piezas de arte y bienes culturales, valoradas en más de 1,000 millones de dólares. Esta repatriación no solo resalta la importancia de la cooperación internacional en la lucha contra el tráfico de patrimonio cultural, sino que también refleja el acuerdo bilateral entre Estados Unidos y Perú, vigente desde 1997, que limita la importación de materiales arqueológicos y etnológicos para proteger el patrimonio cultural de Perú.
La entrega de estas piezas coincide con la celebración de 200 años de relaciones diplomáticas entre ambos países y representa un avance significativo en la preservación de la historia y la identidad cultural, asegurando que estas riquezas sean accesibles para las futuras generaciones.
