Sin la presencia de Xi Jinping y Vladimir Putin, los BRICS se preparan para expresar sus posturas ante la política comercial de Donald Trump en una cumbre que se llevará a cabo en Río de Janeiro a partir del domingo. Sin embargo, los miembros del grupo están divididos en torno a la situación en Oriente Medio, especialmente tras la reciente intensificación del conflicto entre Irán e Israel.
La ciudad brasileña, fuertemente resguardada por fuerzas de seguridad, albergará durante dos días a representantes de 11 países, incluidos Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, que en conjunto representan casi el 50% de la población mundial y alrededor del 40% del PIB global. El presidente anfitrión, Luiz Inácio Lula da Silva, tendrá que lidiar con la ausencia de Xi y Putin, quien enfrenta una orden de captura internacional por supuestos crímenes de guerra en Ucrania, aunque participará de forma virtual. Además, Irán tampoco enviará a su presidente.
Se anticipa que la cumbre se centrará en las tensiones provocadas por las políticas comerciales de Trump. El presidente estadounidense anunció que a partir de este viernes enviará cartas a sus socios comerciales para informarles sobre la inminente imposición de aranceles punitivos a numerosos países. Durante una reunión preparatoria, se acordó que la declaración final del encuentro rechazará las medidas arancelarias agresivas, aunque se evitarán menciones directas a Estados Unidos y a su presidente, según una fuente involucrada en las negociaciones.
Pese a esto, no se ha llegado a un consenso sobre cómo abordar el conflicto entre Israel y el movimiento islamista Hamás. Un encuentro de cancilleres en abril había logrado un acuerdo, pero la escalada militar en Oriente Medio en junio ha endurecido las posturas de Irán y otros países. El texto anterior abogaba por una «solución de dos Estados» para «Israel y Palestina», algo que Teherán históricamente ha rechazado.
Marta Fernández, directora del BRICS Policy Center de la Pontificia Universidad Católica de Río, comentó que el tono de la cumbre será «cuidadoso» hacia Estados Unidos. China, por su parte, ha estado intentando adoptar una postura mesurada respecto a Oriente Medio, y es probable que el conflicto no interese a Pekín.
Después de los bombardeos ordenados por Trump contra instalaciones nucleares iraníes en junio, los BRICS emitieron “una declaración completamente vaga” sobre la situación, según Oliver Stuenkel, profesor de Relaciones Internacionales. Esto se debe a las diferencias entre los miembros, ya que países como India buscan mantener buenas relaciones comerciales con Washington.
Aún así, Brasil busca alcanzar una posición común. Mauro Vieira, canciller brasileño, aseguró que los BRICS han logrado consensos en el pasado y que trabajarán para hablar con una sola voz sobre los temas internacionales, incluido Oriente Medio.
En cuanto a la desdolarización, Lula reafirmó la necesidad de encontrar una alternativa al dólar para el comercio entre los miembros del grupo, aunque reconoció que es un desafío complicado. Sin embargo, un progreso en esta dirección parece poco probable tras las amenazas de Trump de imponer aranceles del 100% si esa idea se lleva a cabo.
Además de la declaración final, los BRICS emitirán tres declaraciones adicionales sobre cambio climático, inteligencia artificial y cooperación sanitaria. Desde 2023, el grupo ha ampliado su membresía para incluir a Arabia Saudita, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Etiopía, Indonesia e Irán, reforzando así el enfoque en el Sur Global.
Por otro lado, el presidente colombiano Gustavo Petro había programado su asistencia a la cumbre, pero canceló su viaje, aunque Colombia no forma parte de los BRICS, recientemente se unió a su banco de desarrollo. Para garantizar la seguridad en Río de Janeiro durante el evento, las fuerzas armadas brasileñas desplegarán más de 20,000 agentes y utilizarán cazas con misiles para el control del espacio aéreo, una medida que no se implementaba desde los Juegos Olímpicos de 2016.
