Violeta Barrios de Chamorro, una figura emblemática de la política nicaragüense, falleció el pasado sábado a los 95 años. Su despedida tuvo lugar en una misa fúnebre celebrada el lunes 16 de junio de 2025 en Costa Rica, donde su familia expresó su deseo de repatriar sus restos a Nicaragua una vez que el país recupere su condición de «república». Chamorro fue la primera mujer en ser elegida presidenta de manera democrática en América.
Durante la ceremonia, que se llevó a cabo en el templo del Sagrado Corazón de Jesús en San José, la urna que contenía sus restos estaba adornada con la bandera nicaragüense. A la misa asistieron sus cuatro hijos —Pedro, Claudia, Cristiana y Carlos Chamorro—, así como varios nietos. Cristiana, en un emotivo discurso, destacó que su madre «abrió su corazón a la esperanza de una patria libre, en paz y reconciliación», y agradeció a Costa Rica por proporcionar «una sepultura digna y segura» para su madre. Carlos Fernando también prometió que «cuando Nicaragua vuelva a ser república, regresaremos a descansar en paz en tu patria».
Violeta Barrios de Chamorro, quien gobernó Nicaragua entre 1990 y 1997, fue reconocida por haber pacificado el país tras vencer en las elecciones de 1990 al exguerrillero sandinista Daniel Ortega. En octubre de 2023, se trasladó de Managua a San José para estar cerca de sus hijos, quienes habían sido desterrados por el actual gobierno. La expresidenta, cariñosamente conocida como «Doña Violeta», falleció tras una prolongada enfermedad, incluyendo complicaciones por Alzheimer y una embolia cerebral sufrida en diciembre de 2018.
A pesar de su legado, el gobierno de Ortega y su esposa Rosario Murillo reconocieron que Chamorro hizo una contribución a la paz del país, pero no declararon duelo nacional en su honor. Ortega, criticado por muchos como un autócrata que ha socavado la tolerancia y las libertades en Nicaragua, ha estado en el poder desde 2007, después de haber sido presidente anteriormente de 1985 a 1990.
