Francia Márquez, la vicepresidenta de Colombia, ha emitido un comunicado en respuesta a un artículo de El País que reveló una reunión entre el exministro de Relaciones Exteriores, Álvaro Leyva, y el congresista Mario Díaz-Balart en Estados Unidos hace dos meses. Según el artículo, Leyva buscaba acercarse al secretario de Estado, Marco Rubio, con el fin de ejercer «presión internacional» contra el presidente Gustavo Petro y poner en su lugar a Márquez.
Francia Márquez afirmó: «No existe la posibilidad de que me preste para conspiraciones. No me mueve el resentimiento ni la conveniencia, y a quienes creen que podrían utilizarme como instrumento de sus ambiciones, les digo: están profundamente equivocados”. Este comentario fue hecho en un esfuerzo por desmentir las insinuaciones sobre su posible complicidad.
Álvaro Leyva, un político conservador conocido por su papel como mediador en procesos de paz con la guerrilla de las FARC, fue nombrado canciller por Petro en agosto de 2022. Desde que dejó el gobierno en 2024, ha acusando al presidente de tener problemas de adicción a las drogas.
Según unos audios filtrados por El País, Leyva sugiere que cuenta con el apoyo de Márquez para su plan de destituir a Petro, algo que la vicepresidenta ha negado rotundamente. En uno de los audios, Leyva menciona el supuesto papel de Márquez en un complot contra Petro, refiriéndose a críticas que ella hizo en un consejo de ministros, lo que provocó una crisis en el gobierno.
Francia Márquez concluyó su comunicado diciendo: «Tengo la conciencia tranquila, la mente clara y el corazón firme. Respeto profundamente el orden constitucional y la figura del presidente de la República como símbolo de la unidad nacional. Nunca he traicionado ni cuestionado la autoridad legítima del primer mandatario de la Nación». También destacó que su carácter se ha forjado en la lucha, enfatizando que su dignidad no es negociable y que su vocación de servicio no implica atajos. «He disentido cuando ha sido necesario, con respeto y sin estridencias, ejercitando la crítica como un acto de honestidad y no como una forma de ruptura».
