El expresidente brasileño Jair Bolsonaro y varios de sus excolaboradores están siendo investigados por su presunta implicación en una conspiración para obstaculizar la investidura de Luiz Inácio Lula da Silva, luego de las elecciones de 2022. Esta conspiración culminó en los disturbios del 8 de enero de 2023. (Archivo 06.07.2024) Imagen: Evaristo Sa/AFP.
En una audiencia celebrada el jueves (24.07.2025), un general retirado del Ejército brasileño admitió ante la Corte Suprema que había elaborado un documento que contemplaba el asesinato del presidente Lula da Silva. Este caso involucra a Bolsonaro, quien se enfrenta a un juicio por su supuesta participación en un intento de golpe de estado.
El tribunal supremo está evaluando si el exmandatario de extrema derecha (2019-2022) lideró un plan fallido para frenar la llegada al poder de Lula, quien lo derrotó en las elecciones de 2022 por un margen estrecho. Según los informes, el complot no se llevó a cabo debido a la falta de apoyo de altos mandos militares.
El plan, denominado «Puñal Verde y Amarillo», incluía la intención de asesinar a Lula, según lo indicado por la fiscalía. El general Mario Fernandes, quien ocupaba el cargo de jefe sustituto de la Secretaría General de la Presidencia durante el mandato de Bolsonaro, afirmó que redactó e imprimió el documento, pero lo describió como un mero «pensamiento» personal que nunca fue compartido.
Fernandes declaró ante el tribunal que el archivo digital era solo una recopilación de datos y un análisis de la situación. Aseguró que lo imprimió solo para poder leerlo en papel y luego lo destruyó. «No fue presentado a nadie, no fue compartido por nadie», agregó.
Sin embargo, la fiscalía sostiene que el general llevó el plan a la residencia presidencial de Alvorada para discutirlo con Bolsonaro el 6 de diciembre de 2022. Ese mismo día, el expresidente recibió un borrador de un decreto que incluía medidas excepcionales para anular los resultados electorales, según los investigadores.
El supuesto plan «Puñal Verde y Amarillo» estaba programado para ejecutarse el 15 de diciembre de 2022 y también habría contemplado el asesinato del entonces vicepresidente electo, Geraldo Alckmin, y del juez Alexandre de Moraes, quien actualmente preside el juicio contra Bolsonaro en la Corte Suprema. La semana pasada, la fiscalía solicitó la condena de Bolsonaro; si es hallado culpable, podría enfrentar hasta 40 años de prisión. (jc, efe, Globo)
