El conflicto territorial por el Esequibo volvió a ocupar un lugar central en la Asamblea General de Naciones Unidas este miércoles, cuando el presidente de Guyana, Irfaan Ali, denunció que el Gobierno venezolano “persiste con leyes unilaterales y amenazas de anexión” sobre esta región rica en recursos naturales que ocupa dos tercios del territorio guyanés.
La disputa entre Caracas y Georgetown lleva más de un siglo en la agenda internacional, pero en los últimos años se ha intensificado debido a los descubrimientos petroleros y gasíferos en la zona, lo que ha convertido el tema en un eje geopolítico de gran importancia para América Latina y el Caribe.
Irfaan Ali: “Venezuela no respeta el Derecho Internacional”
En su intervención ante los líderes mundiales, Irfaan Ali afirmó que el Gobierno de Nicolás Maduro ha desconocido de manera reiterada las disposiciones de la Corte Internacional de Justicia (CIJ), que en múltiples resoluciones ha asumido competencia para dirimir la controversia.
“La negativa de Venezuela a acatar las órdenes de la Corte Internacional de Justicia demuestra una peligrosa erosión del respeto al Derecho Internacional”, dijo Ali.
El mandatario guyanés subrayó que Caracas ha aprobado leyes unilaterales y mantiene un discurso de anexión territorial, lo cual, a su juicio, constituye una amenaza directa a la soberanía e integridad territorial de Guyana.
Un conflicto histórico que sigue sin resolverse
El origen del conflicto se remonta al Laudo Arbitral de París de 1899, que otorgó el territorio del Esequibo a la entonces Guayana Británica. Venezuela ha rechazado históricamente ese laudo por considerarlo nulo y fraudulento, y desde entonces ha mantenido la reclamación del área.
En 1966, el Acuerdo de Ginebra reconoció la disputa y abrió la puerta a una solución pacífica, pero tras más de cinco décadas no se ha alcanzado un acuerdo definitivo.
En 2018, Guyana presentó el caso ante la CIJ, que en 2020 dictaminó que tiene jurisdicción para decidir sobre la validez del laudo de 1899. Venezuela, sin embargo, ha insistido en que la controversia debe resolverse mediante negociaciones bilaterales y no en instancias judiciales internacionales.
La importancia estratégica del Esequibo
El territorio en disputa no solo es extenso —unos 159.500 km²—, sino que también es rico en petróleo, gas, minerales y biodiversidad, lo que lo convierte en un activo geoestratégico de gran valor.
En los últimos años, compañías como ExxonMobil han descubierto importantes yacimientos petroleros en aguas adyacentes al Esequibo, lo que ha incrementado el interés internacional y la presión política en torno a la disputa.
Para Guyana, estos recursos representan una oportunidad histórica de desarrollo económico. Para Venezuela, en cambio, el control de esa zona es visto como un derecho histórico inalienable.
Tensiones crecientes en el Caribe
La denuncia de Irfaan Ali llega en un contexto de crecientes tensiones entre ambos países. En diciembre de 2023, Venezuela realizó un referendo consultivo en el que preguntó a su población si apoyaba la anexión del Esequibo como un nuevo estado venezolano.
Aunque el referendo fue rechazado por la comunidad internacional y considerado inconstitucional por la oposición venezolana, sirvió para reavivar el nacionalismo territorial en el país y reforzar el discurso de Caracas sobre el Esequibo.
En respuesta, Guyana ha fortalecido su cooperación con Estados Unidos y la Comunidad del Caribe (CARICOM), recibiendo apoyo político y militar en caso de que las tensiones escalen.
El papel de la Corte Internacional de Justicia
La CIJ es actualmente el principal escenario de la controversia. En abril de 2023, el tribunal ordenó a Venezuela no interferir en la administración del Esequibo, que permanece bajo control guyanés mientras se resuelve el litigio.
Caracas, sin embargo, ha insistido en desconocer esa decisión, lo que para Guyana representa una violación del orden internacional.
Durante su discurso en la ONU, Ali advirtió que la falta de cumplimiento de estas resoluciones debilita la credibilidad del sistema multilateral y crea un precedente peligroso para otros conflictos territoriales en el mundo.
Reacciones internacionales
La intervención del presidente guyanés generó reacciones inmediatas en los pasillos de Naciones Unidas. Delegaciones de países caribeños expresaron su solidaridad con Guyana, mientras que algunos gobiernos latinoamericanos llamaron a la calma y al diálogo bilateral.
Estados Unidos, que mantiene estrechas relaciones con Guyana debido a los proyectos energéticos en el país, reiteró su apoyo a la resolución pacífica del conflicto bajo el marco de la CIJ.
Por su parte, Venezuela defendió su posición en declaraciones posteriores, acusando a Guyana de actuar como un “protectorado de intereses extranjeros” y de ignorar los compromisos históricos del Acuerdo de Ginebra.
¿Qué está en juego para la región?
El conflicto por el Esequibo no solo afecta a Venezuela y Guyana, sino que también tiene repercusiones en la seguridad energética y política del Caribe y Sudamérica.
- Para Guyana, el Esequibo es clave para consolidar su reciente auge petrolero y transformarse en una de las economías más dinámicas de la región.
- Para Venezuela, el reclamo del territorio forma parte de su identidad nacional y constituye un argumento de legitimidad política en momentos de crisis interna.
- Para las potencias internacionales, el Caribe es un espacio de interés geoestratégico frente a la influencia de China, Rusia y Estados Unidos.
La denuncia de Irfaan Ali en la ONU refuerza la percepción de que la disputa por el Esequibo atraviesa un momento crítico. Mientras Guyana apuesta por el Derecho Internacional y la Corte de La Haya, Venezuela insiste en la vía bilateral y en el derecho histórico sobre el territorio.
Lo cierto es que la falta de consenso y la escalada de declaraciones amenazan con aumentar la tensión en una región que ya se encuentra bajo el foco de las grandes potencias.
La pregunta clave es si la comunidad internacional será capaz de garantizar un proceso justo y pacífico, o si el Esequibo seguirá siendo un foco de conflicto prolongado en América Latina.
