Human Rights Watch (HRW) ha instado a Costa Rica y a Estados Unidos a permitir que «de inmediato estas familias busquen asilo en un país donde se sientan seguros». Según Michael Garcia Bochenek, autor principal de un informe de HRW, varios migrantes informaron que solicitaron asilo, pero no se les permitió presentar su solicitud. Este informe se basa en entrevistas realizadas a 36 personas entre el 1 de marzo y el 30 de abril y lleva por título: «La estrategia es doblegarnos». La ONG señala que el Gobierno de Estados Unidos debería reexaminar y aceptar las solicitudes de asilo de aproximadamente 200 ciudadanos de terceros países, incluidos niños y adolescentes, que fueron expulsados a Costa Rica en febrero.
Además, HRW exige que Costa Rica rechace futuros traslados de ciudadanos de terceros países provenientes de Estados Unidos. Los migrantes que llegaron a Costa Rica provienen de diversas naciones como Afganistán, Angola, Armenia, Azerbaiyán, China, las dos repúblicas del Congo, Georgia, India, Irán, Kazajistán, Nepal, Rusia, Turquía, Uzbekistán, Vietnam y Yemen.
Desde su regreso a la Casa Blanca en enero, la administración de Trump ha priorizado la lucha contra la migración ilegal y ha prometido una cantidad récord de expulsiones, buscando la cooperación de países aliados. En febrero, Costa Rica aceptó a 200 solicitantes de asilo y migrantes expulsados de Estados Unidos, de los cuales 81 eran niños de entre uno y 17 años. Sin embargo, HRW ha señalado que solo se identificaron dos casos en los que se inició parcialmente el proceso de asilo, lo que resultó en entrevistas breves sin un seguimiento adecuado.
Las condiciones de detención en Estados Unidos han sido descritas como «abusivas», con algunos migrantes retenidos durante semanas. Un caso destacado por HRW involucra a una mujer separada de su hijo, un adolescente con problemas de visión, quien no pudo obtener unas gafas nuevas y estuvo sin ver durante semanas.
En su comunicado, HRW reitera su llamado a que Costa Rica y Estados Unidos permitan que estas familias busquen asilo en un entorno seguro. Las autoridades costarricenses han afirmado que actúan como un «puente» entre Estados Unidos y los países de origen; sin embargo, HRW critica este enfoque, subrayando que deberían haber sido conscientes de que los migrantes no deseaban regresar a sus países. García Bochenek lamenta que un país que ha sido un modelo en la acogida de refugiados se convierta en «cómplice» de las expulsiones.
Más de dos meses después de su traslado a Costa Rica, la mitad de los 200 migrantes han regresado a sus países de origen. A los restantes, las autoridades migratorias de Costa Rica comenzaron a devolverles los pasaportes desde el 23 de abril y les informaron sobre la posibilidad de obtener un permiso humanitario especial, que les otorga 90 días para solicitar asilo o abandonar el país. HRW solicita al Gobierno costarricense que les brinde autorización para trabajar, asistencia para la vivienda, clases de idiomas y que se comprometa a «rechazar futuros traslados de ciudadanos de terceros países expulsados de Estados Unidos».
