Irán, a través de la extraordinaria historia de sus mujeres cineastas

Irán es reconocida internacionalmente como una potencia cinematográfica, y es menos conocido que su primera película significativa, «La casa negra», fue dirigida por una mujer, Forugh Farrojzad, en 1964. Esta cineasta y poeta capturó en su obra un refugio para enfermos de lepra, un enfoque que, según el historiador Mark Cousins, anticipa lo que sería el cine iraní posterior: “sinceridad de tono y humanidad más allá de la simple descripción”. Cousins, quien lleva tatuado el nombre de Farrojzad en su brazo, destaca que «mientras la mayoría de las cinematografías tienen padres fundadores, Irán tiene una madre fundadora». Farrojzad, quien falleció trágicamente en un accidente automovilístico en 1967 a los 32 años, ha resurgido como un símbolo feminista en las recientes protestas contra el régimen de los ayatolás.

A pesar de la opresión en una teocracia patriarcal, el cine dirigido por mujeres ha tenido un papel fundamental en la historia del cine iraní. En los años 80, el régimen iraní, a pesar de sus restricciones, impulsó la producción cinematográfica, a menudo centrada en la infancia y el entorno rural, lo que permitió a los cineastas sortear la censura. Con el tiempo, estas obras han comenzado a incorporar alegorías sociales y, más recientemente, han sido filmadas clandestinamente, cruzando fronteras de forma oculta.

Recientemente, Mahnaz Mohammadi presentó su película «Roya» en el Festival de Berlín, que narra la experiencia de una profesora encarcelada por oponerse al régimen; su propia historia es un reflejo de la lucha por la libertad de expresión en Irán, ya que ella misma fue encarcelada en 2011. Después del ataque de EE. UU. e Israel a Irán, la Asociación de Cineastas Iraníes Independientes emitió un comunicado de celebración, seguido de otro que denunciaba la muerte de civiles y el riesgo de que los artistas encarcelados fueran utilizados como escudos humanos por el régimen. En este contexto, el silencio y la falta de posturas claras son cada vez más evidentes.

A continuación, se presentan algunas películas filmadas por directoras en los últimos 40 años, que son parte de la historia cinematográfica de Irán y un testimonio de las sombras de la dictadura. Como ha señalado Jafar Panahi, reciente ganador de la Palma de Oro, las mujeres iraníes son «las auténticas heroínas» de la disidencia.

**La manzana** (Samira Makhmalbaf, 1998)
Samira Makhmalbaf, dirigida a los 17 años, realizó una película emblemática de la Nueva Ola del cine iraní, basada en el caso real de dos gemelas que vivieron encerradas hasta los 12 años debido a las creencias extremas de su padre. La película se convirtió en un hito tras ser la obra de un cineasta más joven en participar en Cannes, donde Makhmalbaf fue galardonada con sus posteriores trabajos.

**Facing Mirrors** (Negar Azarbayjani, 2011)
Esta película cuenta la historia de una mujer que asume el trabajo de taxista de su esposo encarcelado, enfrentándose al desprecio social. También narra su encuentro con otra mujer de clase alta que desea transformarse en hombre y abandonar el país. Fue la primera película iraní en presentar un personaje trans, lanzada en un periodo de creciente represión contra los artistas.

**Tehran Without Permission** (Sepideh Farsi, 2009)
Farsi eludió las restricciones del gobierno para filmar, usando su teléfono Nokia, un retrato de la vida en Teherán en los meses previos a las elecciones de 2009. La película captura los anhelos de su pueblo y los primeros destellos de las protestas que surgirían tras las elecciones.

**Nahid** (Ida Panahandeh, 2016)
Galardonada en Cannes, «Nahid» sigue a una madre divorciada en una difícil situación económica, enfrentando la presión de un nuevo compañero para casarse, mientras teme perder la custodia de su hijo. Panahandeh destaca que el alto índice de divorcios en Irán se produce en un contexto de tensiones dramáticas, donde los hombres suelen salir favorecidos en los procesos de divorcio.

**Mi postre favorito** (Maryam Moghadam y Behtash Sanaeeha)
Este melodrama, que retrata el romance entre una viuda septuagenaria y un taxista, fue presentado en el Festival de Berlín de 2024 a pesar de la prohibición del régimen. La película fue rodada sin los permisos oficiales necesarios, lo que llevó a los directores a ser condenados a 14 meses de prisión.

Deja un comentario