NO RECUERDO LA CASA
Recuerdo el camino, lejos.
Lejos de la ciudad
y, si ahora lo pienso mejor,
aún más lejos del campo.
Recuerdo el camino
bajo la luna irreal, amarilla
hacia el fin de la tarde.
Luna, hoy, de antes.
No había chacras, kerosén había
en un olor muy distante.
No recuerdo la casa,
minifundio abolido.
Recuerdo el camino.
Tierra descalza, baldío
de árganas, de flores, recua
de nubes.
Puro pasto, puro todo.
Un ápice de sol,
un residuo de fútbol.
Allá, allá lejos, quizá un charco.
Nacido en Villarrica el 13 de diciembre de 1941, este poeta se convirtió en uno de los referentes más respetados por su vasta producción lírica y su singular estilo. A lo largo de su vida, su compromiso con la cultura trascendió la escritura; Rauskin fue un importante gestor cultural y académico.
Su formación y labor docente lo ligaron profundamente al ámbito intelectual. Ejerció como profesor de literatura en la Universidad Católica de Asunción, formando a varias generaciones de escritores y lectores. También ocupó el cargo de director de la Biblioteca Municipal Augusto Roa Bastos en Asunción, una función que le permitió influir directamente en la promoción de la lectura y el acceso a la cultura en la capital paraguaya. Su erudición y prestigio lo llevaron a ser distinguido como Miembro de número de la Academia Paraguaya de la Lengua Española desde 2005, además de ser miembro correspondiente de la Real Academia Española.
La carrera poética de Rauskin se extendió por más de seis décadas, comenzando con la publicación de Oda en 1964. Su obra se caracteriza por una expresión contenida y depurada, que rehúye el exceso retórico. El poeta desarrolló un estilo que suscita una profunda emoción a través de la sobriedad y la elipsis, logrando una intensidad lírica con una aparente sencillez.
Temáticamente, su poesía abarca la memoria, el tiempo fugaz, la exploración de lo cotidiano y una meditativa aproximación a la condición humana, a menudo infundida con un sutil humor y una reticencia melancólica. Sus versos invitan a una reflexión íntima sobre el paso de la vida.
Entre sus publicaciones más destacadas, que suman más de veinte poemarios, se encuentran Casa perdida (1971), Naufragios (1984), el galardonado La noche del viaje (1988), La canción andariega (1991), Fogata y dormidero de caminantes (1994/1996), Adiós a la cigarra (1997) y Las manos vacías (2010).
El impacto de Rauskin en las letras se tradujo en múltiples premios y honores. El más significativo fue el Premio Nacional de Literatura de Paraguay en 2007, otorgado por su poemario Espantadiablos. Este galardón reafirmó su estatus como el poeta más importante de su generación en el país.
Otros reconocimientos incluyen:
- Premio La República (1989).
- Premio El Lector (1991).
- Múltiples Premios Roque Gaona de la Sociedad de Escritores del Paraguay (1997 y 2003).
- El Premio Domus Aurea (2010) de la Universidad de Roma, en reconocimiento a la trayectoria de su obra poética.
- El Premio Rosa de Cobre (2014) de la Biblioteca Nacional Argentina, también por el conjunto de su carrera.
Jacobo Rauskin, quien falleció en Asunción el 6 de mayo de 2024, dejó un legado de poesía esencial, celebrada en Paraguay y valorada internacionalmente, siendo una figura cuyo trabajo seguirá inspirando la lírica en lengua española.
