Juan Guillermo Monsalve, exparamilitar y testigo crucial en el juicio del expresidente Álvaro Uribe Vélez, fue trasladado de emergencia el 24 de julio desde la cárcel La Picota en Bogotá a un centro médico debido a fuertes dolores de pecho. Según informaron fuentes del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec), Monsalve ya ha regresado a la prisión y su estado de salud ha mejorado, aunque sigue bajo vigilancia médica.
El incidente ocurrió por la tarde, cuando Monsalve, quien estaba en una casa fiscal dentro del penal, notificó al personal de Inpec sobre su malestar. El equipo médico de la cárcel le realizó un electrocardiograma para descartar un infarto, y aunque los resultados iniciales no mostraron signos de un evento cardíaco agudo, el médico decidió que era necesario trasladarlo a un hospital con mejores recursos para diagnóstico.
La decisión de trasladarlo se tomó siguiendo los protocolos que priorizan la atención médica inmediata ante cualquier síntoma de riesgo. Monsalve fue llevado a un hospital en Bogotá, donde recibió atención especializada y posteriormente fue dado de alta. Las autoridades penitenciarias confirmaron que regresó a la prisión sin complicaciones, aunque continuará bajo monitoreo médico debido a su historial de salud.
Es importante recordar que Monsalve había sufrido un infarto el 14 de diciembre de 2024, lo que requirió su ingreso en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), de la cual se recuperó favorablemente. Miguel Ángel del Río, abogado de Monsalve, indicó que el reciente episodio podría estar vinculado a problemas cardíacos previos. «No tenemos indicios que sugieran una hipótesis diferente a un problema estrictamente médico», comentó el abogado.
Del Río también mencionó que Monsalve había experimentado molestias persistentes en semanas anteriores, y que su traslado urgente al hospital se llevó a cabo tras informar a su familia y abogado sobre la gravedad de su dolor. La salud de Monsalve es especialmente significativa en este momento del proceso legal, dado que es considerado el testigo principal en el juicio contra Álvaro Uribe Vélez.
Su declaración ha sido catalogada como fundamental para el caso, y su estabilidad física es crucial de cara a la audiencia programada para el 28 de julio de 2025, cuando se dará a conocer el sentido del fallo.
