La Administración de Control de Drogas (DEA) de Estados Unidos reestablecerá su presencia en Bolivia después de 17 años, en el contexto de la revitalización de la relación bilateral tras la llegada al poder de Rodrigo Paz, un presidente centrista. La portavoz presidencial, Carla Faval, anunció que el presidente pronto emitirá un comunicado detallando el retorno de la DEA, incluyendo fechas y objetivos en torno a la cooperación internacional.
Paz, quien ganó las elecciones el 19 de octubre y asumió la presidencia el 8 de noviembre, ha expresado su intención de restaurar la colaboración con Estados Unidos y sus agencias, incluida la DEA, aunque aún no hay un acuerdo formal. Este anuncio sigue a los acercamientos que el mandatario boliviano tuvo durante su periodo como presidente electo, cuando visitó Estados Unidos para discutir con funcionarios del Gobierno de Donald Trump sobre temas como el suministro de combustibles y la escasez de divisas.
La reanudación de relaciones entre Bolivia y Estados Unidos se consolidó con la asistencia del subsecretario de Estado de EE.UU., Christophes Landau, a la investidura de Paz, donde ambos líderes anunciaron la posibilidad de restablecer embajadas. En 2008, el entonces presidente Evo Morales expulsó al embajador estadounidense, acusándolo de conspiración, lo que llevó a una respuesta similar por parte de Washington.
Morales ha argumentado que, según la Constitución, la DEA no debería operar en Bolivia debido a la prohibición de la presencia de extranjeros armados en el país, y ha propuesto un referéndum para que la población decida sobre el regreso de la DEA. Los aliados de Morales en el Trópico de Cochabamba, un área clave para el cultivo de coca, se han manifestado en contra del regreso de la DEA, considerándolo un intento de estigmatizar a la región.
La DEA tiene como objetivo hacer cumplir las leyes relacionadas con sustancias controladas en Estados Unidos y llevar a la justicia a aquellos involucrados en el tráfico de drogas. Además, promueve programas para reducir la disponibilidad de drogas en los mercados nacionales e internacionales.
La hoja de coca es un elemento central de la identidad boliviana y su uso cultural es profundo, siendo parte de las costumbres de la población desde antes del Imperio Inca. Las autoridades bolivianas han luchado durante años para que esta planta, considerada sagrada por muchos pueblos andinos, sea eliminada de la lista de drogas, buscando promover su industrialización.
En esta nueva etapa de relaciones entre Bolivia y EE.UU., se ha eliminado la necesidad de visado para ciudadanos estadounidenses que deseen visitar Bolivia, estableciendo una política de «cielos abiertos» que promueve los viajes aéreos, financiamiento para el desarrollo y la licencia de operaciones para el servicio de internet Starlink.
