La sociedad colombiana demanda de manera urgente reformas estructurales que aseguren derechos fundamentales como la salud integral, la educación superior, el empleo y una vejez digna. Ante la resistencia del Congreso para aprobar estas reformas, la población responde con determinación. “La constituyente es la herramienta más valiosa que nos dejaron nuestros líderes fundadores, quienes creían que el verdadero poder soberano debía estar en manos del pueblo, capaz de modificar la Constitución”, afirmó Ellery Orozco, geógrafo planificador y tecnólogo en agricultura de precisión del SENA.
También te puede interesar: “La advertencia de Bernie Moreno se ha hecho realidad: mis hijos, mi esposa y yo hemos sido incluidos en la lista OFAC”, declaró el presidente Petro. “La Constitución se respeta mediante la voluntad del pueblo”, respondió el presidente Petro ante las críticas sobre su propuesta de una Asamblea Constituyente.
La Constitución Política de Colombia ha sido alterada en múltiples ocasiones en beneficio de intereses particulares o de un pequeño grupo; en contraposición, las reformas actuales buscan servir a la gran mayoría de la población. “Observamos que, frente a todos los cambios que el presidente Gustavo Petro desea implementar, y dado que contamos con un Congreso que no se preocupa por el pueblo colombiano, nuestro presidente —quien es un defensor de la democracia— recurre al pueblo para llevar a cabo las transformaciones estructurales que el país necesita. Para ello, recogeremos las firmas necesarias”, destacó el líder social.
Los líderes comunitarios consideran que el país requiere un modelo de salud preventiva, el cual se ha visto perjudicado por decisiones fundamentadas en argumentos jurídicos débiles. La salud no debería estar subordinada a los intereses de las EPS; la población demanda justicia social, y estos son derechos que siempre han sido reivindicados, pero que, lamentablemente, los gobiernos anteriores han ignorado.
En respuesta a las agresiones del gobierno de Estados Unidos, los campesinos son claros: a ese país no le interesa abordar el problema de las drogas. La falta de acción para reducir el alarmante consumo en sus calles lo evidencia. Lo único que realmente les importa —aseguran— es el petróleo de las naciones sudamericanas. Además, sostienen que la soberanía nacional debe ser defendida, tal como lo hace el presidente Gustavo Petro.
