El Real Madrid atraviesa una mini-crisis de resultados marcada por la sequía goleadora, una situación directamente ligada a la inusual ineficacia de su máxima figura ofensiva, Kylian Mbappé. Los recientes tropiezos ante el Liverpool en Champions (derrota 1-0) y contra el Rayo Vallecano en Liga (empate 0-0) coinciden con dos de los únicos cuatro partidos de la temporada en los que el delantero francés no ha logrado ver puerta.
Esta coincidencia no es casual; los partidos ante Anfield y Vallecas son, de hecho, los dos únicos encuentros de toda la temporada en los que el Real Madrid se ha quedado sin marcar. Esto subraya una cruda realidad para el equipo dirigido por Xabi Alonso: la dependencia de los goles de Mbappé para alcanzar la victoria y, sobre todo, para conseguir triunfos holgados.
📉 Síntomas de la Sequía Ofensiva
La importancia de Mbappé en el esquema ofensivo del Madrid es innegable. El delantero suma esta temporada más goles (18) que partidos jugados (16), una estadística estratosférica que lo posiciona como el motor principal del ataque. Sin embargo, cuando su producción baja, el equipo lo resiente:
- Falta de ‘Filo’ y Goleadas: A excepción de un 0-5 ante el Kairat Almaty (donde Mbappé anotó un hat-trick), el Madrid rara vez ha ganado con comodidad. Incluso en los otros dos partidos en los que Mbappé no marcó (contra Mallorca y Juventus), el equipo ganó de forma ajustada (2-1 y 1-0).
- Aportación Individual Deficiente: En los dos últimos tropiezos, el rendimiento individual de Mbappé estuvo por debajo de su estándar.
- Liverpool: Realizó solo tres tiros, ninguno a puerta. Pese a destacar en regates (cinco completados), estas acciones no se tradujeron en peligro real.
- Rayo Vallecano: Su impacto fue aún menor, con un solo tiro a puerta, dos regates y nueve pérdidas de balón.
🛡️ El Problema es Colectivo, la Solución es Individual
Si bien la falta de gol se hace evidente cuando Mbappé no anota, el texto apunta a que la crisis no es exclusiva del delantero. En el partido de Champions, el rendimiento colectivo del equipo fue «decepcionante», y solo una actuación «estratosférica» del portero Courtois evitó una derrota más abultada.
El empate en Vallecas también expuso una incapacidad colectiva para desestabilizar a un Rayo que se defendía en bloque bajo. El Madrid dominó la posesión, pero careció de soluciones, tanto colectivas como individuales, para romper la defensa rival.
La necesidad de que Mbappé decida los partidos es, por lo tanto, un síntoma de que el engranaje ofensivo del equipo, en general, no está funcionando a pleno rendimiento. El problema no es Kylian Mbappé —quien recientemente marcó el gol número 400 de su carrera más rápido que Cristiano Ronaldo y Messi—, sino la dependencia que el equipo ha desarrollado de su genialidad.
Con el inminente partido ante el Elche, todos los ojos estarán puestos en el «10» para ver si puede romper su sequía y, una vez más, ser el catalizador que saque al Real Madrid de su bache goleador.
