intensificación extrema del fenómeno El Niño

La Organización Meteorológica Mundial advierte sobre la intensificación extrema del fenómeno El Niño

​Un informe científico revela un calentamiento oceánico sin precedentes en el Pacífico ecuatorial
​El sistema climático global se encuentra abocado a un escenario de máxima incertidumbre tras la confirmación oficial por parte de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) de que el fenómeno El Niño se ha consolidado con una fuerza inusual y continuará intensificándose de manera acelerada. Los datos oceanográficos recopilados en el Pacífico central y oriental muestran anomalías térmicas muy por encima de los promedios históricos, situando las temperaturas de la superficie del mar en niveles de alerta. Los expertos de la agencia internacional advierten que este ciclo no solo alterará los patrones habituales de precipitaciones y temperaturas a escala planetaria, sino que incrementará drásticamente la probabilidad de catástrofes naturales asociadas con sequías severas, olas de calor extremas y lluvias torrenciales durante los próximos meses.
​El secretario general de la ONU, António Guterres, subrayó que el planeta navega actualmente por aguas científicamente inexploradas debido al ritmo vertiginoso con el que se acumula el calor en los océanos globales. Las proyecciones climáticas multimodales indican que las regiones continentales experimentarán temperaturas sensiblemente superiores a la normalidad estadística, lo que pondrá a prueba la resistencia de las infraestructuras urbanas, los mercados energéticos y los sistemas de abastecimiento de agua potable en los cinco continentes. Los gobiernos nacionales han recibido directrices urgentes para actualizar sus planes de contingencia ante la inminencia de fenómenos meteorológicos destructivos que amenazan con desestabilizar la seguridad alimentaria en numerosas economías en desarrollo.

​Consecuencias en los sectores productivos y la presión sobre la diplomacia climática
​Los efectos colaterales de este episodio climático de gran intensidad ya repercuten de manera directa en los sectores agrícolas y ganaderos de distintas latitudes, donde los productores se preparan para afrontar periodos prolongados de escasez hídrica o, por el contrario, inundaciones catastróficas que arruinen las cosechas estacionales. Los analistas económicos alertan sobre el riesgo de un nuevo repunte en la inflación global de los alimentos básicos debido a la merma en los rendimientos de los cultivos extensivos en América Latina, Asia y el continente africano. Esta situación añade una presión inusitada sobre las cadenas de suministro internacionales, que todavía intentan absorber los costos derivados de alteraciones climáticas previas.
​Ante este panorama adverso, las delegaciones ministeriales de más de un centenar de países intensifican los debates preparatorios de cara a las próximas cumbres de la ONU sobre el clima, exigiendo a los principales emisores de gases de efecto invernadero un compromiso financiero vinculante para financiar la adaptación de las comunidades más vulnerables. La comunidad científica insiste en que la ventana de tiempo para mitigar los peores impactos de este superciclo de El Niño se estrecha rápidamente, convirtiendo la gestión anticipada del riesgo y la cooperación multilateral en las únicas herramientas viables para evitar colapsos humanitarios a gran escala en el corto plazo.

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