La estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) ha denunciado este lunes un «ataque cibernético» que busca interrumpir sus operaciones, atribuyendo la responsabilidad a Estados Unidos. En un comunicado, la empresa afirmó: «No es la primera vez que ese Gobierno, en alianza con sectores extremistas, intenta socavar la estabilidad nacional y robarle las Navidades al pueblo venezolano». Además, calificaron el ataque como una «acción despreciable», sugiriendo que EE.UU. busca obtener el petróleo venezolano «por la vía de la fuerza y la piratería».
El comunicado también mencionó que esta operación ha sido «orquestada por intereses extranjeros en complicidad con elementos apátridas» que intentan vulnerar el derecho de Venezuela a un desarrollo energético soberano. No obstante, PDVSA ha minimizado el impacto del ciberataque, atribuyendo los problemas a fallas en su sistema administrativo y garantizando la continuidad de sus operaciones. «Se mantiene la operatividad de la industria mediante la implementación de protocolos seguros que facilitan las actividades regulares en el suministro de productos en el mercado nacional, así como el cumplimiento de compromisos de exportación», indicó la empresa.
Sin embargo, fuentes consultadas por Reuters han señalado que los efectos del ciberataque continúan. «No hay entrega de cargamentos, todos los sistemas están caídos», declaró un representante de la compañía a la agencia. Otras fuentes han indicado que la petrolera ha instruido a sus trabajadores administrativos y operativos a desconectarse de los sistemas de la empresa y restringir el acceso a sus instalaciones.
La vicepresidenta y ministra de Hidrocarburos de Venezuela, Delcy Rodríguez, ya había advertido el sábado en Telegram a los trabajadores del sector petrolero sobre posibles intentos de sabotaje o ciberataques contra la industria. En cuanto al Departamento de Estado de EE.UU., no ha ofrecido comentarios al ser consultado sobre el ataque.
Este ciberataque ocurre en un contexto de alta tensión entre Washington y Caracas, que incluye un notable despliegue militar estadounidense en el sur del Caribe y ataques contra supuestos narcotraficantes que han resultado en la muerte de aproximadamente 80 personas. El Gobierno venezolano ha acusado a EE.UU. de intentar un cambio de régimen para apoderarse de sus reservas petroleras.
Recientemente, el presidente de EE.UU., Donald Trump, anunció que su país había interceptado y confiscado un petrolero frente a las costas venezolanas, en el marco de este despliegue militar. Maduro denunció esta acción como un «robo descarado», siendo esta la primera incautación desde que se impusieron sanciones al régimen venezolano en 2019. El presidente venezolano ha indicado que llevará este «grave crimen internacional» a instancias internacionales.
Según las autoridades estadounidenses, el petrolero, llamado Skipper, navegaba con bandera falsa y fue confiscado por orden de un juez estadounidense debido a sus vínculos con el contrabando de petróleo iraní. Este buque había sido sancionado en 2022 por el Tesoro de EE.UU. por supuestos lazos con el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán y Hezbolá. Esta situación ha provocado una significativa caída en las exportaciones petroleras de Venezuela, lo que también ha afectado a Cuba, que enfrenta problemas diarios con el suministro de electricidad en medio de su crisis.
