Gustavo Petro, el presidente de Colombia, se encuentra en una situación complicada debido a las crecientes tensiones con Estados Unidos. Recientemente, se ha reportado que la Administración para el Control de Drogas (DEA) ha designado a Petro como un “objetivo prioritario” en el contexto de investigaciones que lo vinculan presuntamente con el narcotráfico. Estas acusaciones llegan en un momento en que la relación con la administración de Donald Trump se ha deteriorado notablemente.
Según un informe de The Associated Press, fiscales federales en Nueva York están investigando a Petro por posibles conexiones con el narcotráfico, lo que ha generado una respuesta defensiva por parte del mandatario. A través de la red social X, Petro afirmó que en Colombia no hay ninguna investigación en su contra, negando haber tenido contacto con narcotraficantes o haber recibido financiamiento ilegal durante sus campañas políticas.
La tensión entre Petro y Estados Unidos no es nueva; desde 2025, han surgido fricciones significativas, coincidiendo con la llegada de Trump a la presidencia. El 24 de octubre de 2025, el Departamento del Tesoro de EE. UU. impuso sanciones a Petro y a miembros cercanos de su familia, acusándolos de permitir que los cárteles de drogas prosperen en el país. Estas sanciones incluyeron el bloqueo de bienes y el impedimento de realizar transacciones financieras.
En otro episodio, el 27 de septiembre de 2025, la visa de Petro fue revocada tras su participación en una protesta en Nueva York, donde presuntamente instó a soldados estadounidenses a desobedecer órdenes. Posteriormente, el 17 de marzo, Petro anunció que había recuperado su visa, la cual era válida hasta agosto de este año.
La relación entre Petro y Trump ha estado marcada por un intercambio de acusaciones, especialmente en lo que respecta a la política antidrogas y la migración. Trump ha criticado abiertamente a Petro, sugiriendo que su administración ha contribuido al aumento de la producción de drogas en Colombia. En respuesta, Petro ha defendido su postura, negando las acusaciones y criticando las políticas intervencionistas de Estados Unidos en la región.
Las investigaciones en curso en EE. UU. se centran en supuestas reuniones entre Petro y narcotraficantes, así como en la posibilidad de que su campaña presidencial de 2022 haya recibido financiamiento ilícito. Tanto Petro como su gobierno han calificado estas acusaciones de infundadas y motivadas políticamente, defendiendo su integridad y su historia de oposición al narcotráfico.
En resumen, la situación de Gustavo Petro es tensa, marcada por acusaciones serias y una relación complicada con Estados Unidos, lo que podría tener implicaciones significativas en su administración y en la política colombiana en general.
