**David Vidueiro (Corresponsal de RNE en Bruselas)**
En octubre de 2023, las negociaciones entre la Unión Europea y Australia enfrentaron un nuevo revés. Australia demandaba incrementar su cuota de carne de ternera en el mercado europeo, lo que complicaba las discusiones. Sin embargo, el año anterior, ambos lados reanudaron el diálogo, impulsados por los constantes cambios en la política comercial de Donald Trump. Estos territorios, situados en extremos opuestos del planeta, han buscado un acercamiento para enfrentar un entorno global más desafiante. La reciente visita de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, a Canberra resultó en un acuerdo comercial, cuyas primeras negociaciones datan de 2018, durante el mandato inicial de Trump.
Este acuerdo implica la eliminación de aranceles para casi todos los productos europeos, con la notable excepción del acero. Según Bruselas, se estima que las empresas de la UE ahorrarán alrededor de mil millones de euros anuales, y en los próximos diez años, sus exportaciones podrían incrementarse en un tercio. Entre los sectores que se beneficiarán se encuentran la industria química, alimentaria y automotriz. Por ejemplo, productos como vino, licores, azúcar, chocolate, y ciertos alimentos procesados verán sus aranceles reducidos a cero desde el inicio del acuerdo. En el caso del queso, la eliminación de aranceles será progresiva y se extenderá a lo largo de tres años.
A pesar de no poder erradicar el impuesto sobre vehículos de lujo en Australia, que afecta a varias marcas europeas, se elevará el umbral, lo que se espera que impulse las exportaciones de automóviles eléctricos europeos. Además, Bruselas anticipa un aumento del 87% en la inversión, facilitando a las empresas europeas prestar servicios en Australia y estableciendo cláusulas para evitar discriminación en licitaciones.
**Salvaguardias y Cuotas para el Sector Agrario**
La Comisión Europea es consciente de que este pacto no será bien recibido por muchos en el sector primario europeo. Existe la percepción entre agricultores y ganaderos de que están siendo sacrificados en favor de la industria. Estas preocupaciones se manifestaron en protestas contra el acuerdo con los países de Mercosur. Para mitigar estas críticas, la Comisión ofrecerá cuotas para la entrada de productos agrícolas australianos desde el inicio. En esta ocasión, se permitirá la entrada de hasta 30.600 toneladas de carne de ternera, un compromiso intermedio entre las demandas australianas y las preocupaciones de Bruselas, representando apenas un 0,5% del consumo europeo. Límites similares se aplicarán para el arroz, productos lácteos y cordero.
Paralelamente, Bruselas intentará tranquilizar a los agricultores recordando que podrá implementar medidas de salvaguardia durante los primeros siete años del acuerdo si se observa un aumento significativo en la importación de productos australianos que perjudique a los sectores locales. La Comisión busca así evitar una negociación compleja para aprobar este acuerdo, que aún necesita la aprobación del Parlamento y de los gobiernos de los estados miembros. Aquellos países con un sector primario más fuerte, como Francia, Polonia o Irlanda, podrían obstaculizar su ratificación, como sucedió anteriormente con el pacto comercial con Mercosur.
**Indicaciones Geográficas Protegidas y Contexto Geopolítico**
Un aspecto controvertido en las negociaciones ha sido el de las indicaciones geográficas protegidas, ya que Australia alberga a muchos descendientes de europeos y ha adoptado diversas denominaciones comunes de la UE. Aunque las empresas australianas podrán seguir utilizando muchas de estas denominaciones, Europa ha logrado proteger 261 nombres de bebidas y 165 de alimentos, incluyendo el queso manchego y el vino de Jerez.
La eliminación de aranceles es el aspecto más visible de este acuerdo, pero Europa también busca asegurar un acceso más favorable a materias primas críticas de Australia. La reducción de aranceles hará más asequible su importación y se prohíben restricciones a la exportación por parte del Gobierno australiano, brindando a Europa la estabilidad que necesita en un contexto de restricciones impuestas por China.
En resumen, la UE ve en Australia un socio estratégico para acceder a nuevos mercados y enfrentar las dificultades que encuentran las empresas europeas en Estados Unidos, todo esto mientras intenta evitar una dependencia excesiva de China. «Aunque la UE y Australia estén geográficamente distantes, compartimos una visión del mundo muy similar», afirmó Von der Leyen al presentar el acuerdo junto al primer ministro australiano, Anthony Albanese.
Este acuerdo con Australia sigue la línea de los que se han firmado recientemente con India y los países latinoamericanos de Mercosur. Von der Leyen ha manifestado que este modelo representa la visión europea, contrarrestando (sin mencionarlo explícitamente) la agresividad comercial de Trump, y Albanese ha expresado que «esto envía un mensaje al mundo de que es posible actuar siguiendo las reglas y comprometerse de tal manera que ambas partes salgan beneficiadas».
Las dos partes ya han comenzado negociaciones para que Australia participe en el programa de investigación Horizon Europe a partir de 2027 y han firmado un pacto de cooperación en defensa, tecnología, seguridad marítima y amenazas híbridas. «Europa y Australia comparten una responsabilidad que trasciende sus fronteras; sabemos que la seguridad de Europa y la estabilidad del Indopacífico son temas interconectados», concluyó Von der Leyen.
