Las sonoras réplicas del terremoto Epstein en Reino Unido

**Guillaume Bontoux (Corresponsal de RNE en Londres)**

El gobierno de Keir Starmer y la familia real británica están en el centro de la controversia tras la reciente desclasificación de documentos por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos. En el epicentro de esta tormenta se encuentran dos viejos amigos del difunto Jeffrey Epstein: el prominente político laborista Peter Mandelson y el príncipe Andrés Mountbatten-Windsor, hermano del rey Carlos III. Esta nueva serie de archivos, publicada hace dos semanas, ha sacudido los cimientos de dos instituciones fundamentales en la vida pública británica: el Gobierno y la Monarquía.

La explosión de este escándalo no fue inmediata, sino más bien una serie de revelaciones pequeñas que han ido salpicando la prensa británica desde finales de enero, a medida que los medios han comenzado a analizar los documentos. Esta situación se ha convertido en una pesadilla para los equipos de gestión de crisis tanto del Ejecutivo como de la Casa Real, ya que no hay claridad sobre cuándo cesará esta marea de información.

Los efectos más evidentes hasta ahora se han sentido en el gobierno laborista, particularmente debido a los vínculos entre Mandelson y Epstein. Entre los documentos desclasificados aparecen imágenes de sus encuentros y correos electrónicos intercambiados. Mandelson, figura central del laborismo británico durante las últimas décadas, fue diputado y ocupó varios ministerios, así como cargos en la Comisión Europea. En enero de 2025, Starmer lo nombró embajador del Reino Unido en Estados Unidos, pero poco tiempo después se reveló que había mantenido una relación de amistad con Epstein, incluso tras las primeras condenas del delincuente sexual. Estas revelaciones llevaron a Starmer a destituirlo de su puesto en septiembre, después de una serie de controversias en Westminster.

La gestión de Starmer ante el caso Mandelson ha estado marcada por la presión de la oposición y las críticas dentro de su propio partido. En un intento por calmar las aguas, el primer ministro admitió que, de haber conocido la relación entre Mandelson y Epstein antes de su nombramiento, no lo habría seleccionado para el cargo. Sin embargo, las recientes revelaciones han complicado aún más su situación. Documentos sugieren que Mandelson recibió 75,000 dólares de Epstein a principios de los años 2000 y que, en 2009, filtró información económica confidencial al pederasta. Estas acusaciones han llevado a la policía a abrir una investigación criminal.

La crisis política provocada por el escándalo ha resultado en la dimisión de varios miembros clave del equipo de Starmer, incluyendo a su jefe de gabinete y a su jefe de comunicación. En medio de esta turbulencia, la posición de Starmer se ha visto amenazada, aunque ha logrado mantener su liderazgo, al menos por ahora. La situación del caso Mandelson sigue evolucionando y promete continuar alimentando el debate político en los próximos meses.

En paralelo, el otro protagonista del escándalo, el príncipe Andrés, se ha mantenido silente. Las últimas imágenes del hermano del rey lo muestran disfrutando de un paseo, mientras que las revelaciones sobre su relación con Epstein han ido surgiendo lentamente. Documentos recientes sugieren que el exduque de York pudo haber compartido información confidencial durante su tiempo como enviado especial del Reino Unido para comercio e inversión.

La familia real ha expresado su disposición a colaborar con las investigaciones, con un portavoz indicando que están listos para ayudar a la policía. Sin embargo, algunos críticos argumentan que la Casa Real ha tardado demasiado en actuar y que su respuesta ha sido insuficiente.

A medida que el escándalo continúa desarrollándose, tanto el gobierno como la familia real se encuentran bajo un intenso escrutinio público, con implicaciones potencialmente graves para la estabilidad de ambos estamentos en el futuro inmediato.

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