Las tierras raras, un arma geopolítica que China no ha dudado en utilizar

**Érika Reija (Vídeo) / loshechosempresariales.org (Texto)**

Bayan Obo se posiciona como la principal mina de tierras raras, no solo de China, sino del mundo entero. Pekín no solo posee las reservas más grandes de estos minerales vitales para la industria tecnológica, sino que también controla hasta el 90% de su procesamiento y refinado, lo que le otorga un control absoluto sobre el suministro global.

Como señala el profesor de relaciones internacionales de la Universidad Pompeu Fabra (UPF), Pablo Pareja, «China decidió apostar fuertemente por este sector y desarrolló las principales plantas de procesamiento a nivel mundial. Esto le ha permitido establecer una posición tan privilegiada que competir en este ámbito resulta extremadamente complicado para otros actores.»

La producción de estos minerales es conocida por ser costosa y altamente contaminante. En años recientes, Europa y Estados Unidos han disminuido su actividad minera, orientándose hacia industrias más limpias. El monopolio chino sobre las tierras raras le permite utilizarlas como un instrumento de poder geopolítico. «En EE.UU., el 70% de las tierras raras provienen de plantas de procesamiento chinas. Esto le otorga a China una ventaja competitiva en las negociaciones, que no ha vacilado en aprovechar,» explica Pareja.

**La UE y EE.UU. buscan reducir su dependencia de China**

Este acuerdo reciente entre el presidente estadounidense, Donald Trump, y su homólogo chino, Xi Jinping, ofrece una pausa en las tensiones comerciales. China ha decidido suspender durante un año las restricciones a la exportación de tierras raras y ha reanudado el envío de chips, cruciales para la industria automotriz europea, aunque el problema subyacente persiste.

La Unión Europea ha lanzado un plan para disminuir su dependencia de Pekín. «Estamos trabajando en un nuevo plan RESourceEU, alineado con la iniciativa REPowerEU,» declaró la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, al presentar este plan destinado a asegurar el acceso de los Veintisiete a fuentes alternativas de materias primas críticas, especialmente tierras raras chinas.

Por otro lado, Estados Unidos ha establecido un acuerdo con Australia sobre tierras raras, buscando también reducir su dependencia de China. Este acuerdo fue firmado por Trump y el primer ministro australiano, Anthony Albanese, durante la visita de este último a la Casa Blanca el 20 de octubre.

Esta misma semana, Trump firmó otro acuerdo sobre minerales críticos y tierras raras con la nueva primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, que busca fomentar una mayor cooperación y movilizar capital para apoyar la minería y el procesamiento en ambos países.

Las tierras raras ya están integradas en dispositivos como nuestros teléfonos móviles y vehículos. También son esenciales para la industria de defensa y el desarrollo de inteligencia artificial (IA). Quien logre dominar estos minerales tendrá el poder de influir en el futuro global.

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