Los agentes de seguridad del Louvre y la Policía pudieron haber evitado la fuga de los ladrones que asaltaron el museo el pasado 19 de octubre, según los hallazgos de una investigación administrativa. Noël Corbin, jefe de la Inspección General de Asuntos Culturales, afirmó que durante aproximadamente 30 segundos los agentes de Securitas o los policías presentes podrían haber frustrado la huida de los delincuentes. Esta información fue compartida durante una comparecencia ante la comisión de Cultura del Senado francés, donde se discutieron los resultados de la investigación presentada el 5 de noviembre.
Corbin reconoció que es más sencillo hacer estas afirmaciones a posteriori, pero destacó que esos «30 segundos preciosos» podrían haberse ganado si se hubiera emitido una alerta anticipada, algo que no fue posible debido a la inadecuación de los equipos de seguridad, o si los cristales de la galería asaltada hubieran ofrecido más resistencia al ataque de los ladrones.
La investigación revela que este fracaso se debe a una «concatenación de fragilidades» que han afectado al funcionamiento del Louvre durante años, incluyendo la antigüedad de sus instalaciones, una subestimación de los riesgos de robo y una falta de coordinación adecuada. En cuanto a los equipos de seguridad, se ha señalado que el número de cámaras exteriores es «muy insuficiente», con solo una cámara operativa en la zona del robo, la cual, a pesar de su calidad mediocre, logró captar los preparativos del asalto.
Además, el sistema de seguridad carece de un puesto central que permita la visualización simultánea de todas las cámaras, lo que impidió que las imágenes del inicio de la operación fueran vistas en tiempo real. La investigación también revela que la resistencia de la ventana de la Galería de Apolo fue «extremadamente débil», lo que facilitó el acceso de los ladrones.
La coordinación de la alerta dejó mucho que desear, ya que la policía no recibió instrucciones claras sobre la dirección que tomaron los ladrones, lo que llevó a que se dirigieran inicialmente hacia una zona equivocada.
A pesar de estas deficiencias, la rápida intervención de los agentes de seguridad y de la policía impidió que los ladrones destruyeran las pruebas de su huida, lo que resultó clave para la detención de los cuatro presuntos autores del robo y algunos cómplices, aunque el valioso botín, compuesto por ocho joyas de la Corona francesa, aún no ha sido recuperado.
La investigación también señala un considerable retraso en la implementación de un nuevo plan de seguridad, que se inició tras una auditoría en 2017 y fue considerado poco ambicioso en 2021, lo que llevó a su revisión. A pesar de la necesidad de mejoras de seguridad, las inversiones en este ámbito se redujeron drásticamente en 2022 y en años posteriores.
Otro aspecto destacado durante la audiencia en el Senado fue la deficiente transmisión de documentos clave dentro de la institución, especialmente durante el cambio de liderazgo en 2021. La falta de un sistema de archivo adecuado impidió que informes de seguridad importantes llegaran a los actuales responsables, como una auditoría de 2019 que identificaba riesgos significativos relacionados con el balcón que da al río Sena, utilizado como entrada durante el robo.
Los responsables de la investigación expresaron su sorpresa por los fallos en el funcionamiento del museo, subrayando que no hubo «mala fe» por parte de nadie, sino una serie de disfunciones que llevaron a una situación crítica.
