¿Los animales ven los mismos colores que las personas?

La cuestión de cómo percibimos los colores no tiene una respuesta simple, ya que la percepción del color varía entre los individuos. Por ejemplo, hay personas con daltonismo que no solo ven menos colores, sino que también experimentan una percepción diferente de muchos tonos. Por otro lado, algunas personas tetracrómatas pueden distinguir hasta 100 millones de colores, lo que es aproximadamente 100 veces más que la mayoría de la población.

Recientemente, se ha documentado el asombroso caso de los habitantes de Pingelap, quienes ven el mundo en una escala de grises. Más sorprendente aún, un grupo de cinco participantes en un experimento con tecnología avanzada tuvo la oportunidad de experimentar un nuevo color, denominado ‘olo’.

No podemos utilizar la variabilidad en la percepción del color humano como excusa para no abordar la pregunta. Así que, analicemos cómo los humanos distinguen los colores.

La percepción del color se basa en la interpretación que hace el cerebro de las señales, en forma de impulsos nerviosos, que provienen de los fotorreceptores conocidos como conos, ubicados en la retina de nuestros ojos. Existen diferentes tipos de conos, que contienen pigmentos visuales con sensibilidades específicas a diferentes longitudes de onda de luz. Los colores que percibimos son, por tanto, el resultado de la combinación de las respuestas de estos conos a las longitudes de onda reflejadas por los objetos.

La mayoría de las personas somos tricrómatas, lo que significa que tenemos tres tipos de conos: rojo, verde y azul. Esta capacidad nos permite ver y distinguir colores dentro del rango del espectro visible, que abarca desde el azul-violeta hasta el rojo.

Sin embargo, ¿qué pasa con los animales? ¿Ellos ven colores de la misma manera que nosotros?

Con la cautela que exige la investigación científica, podemos afirmar que la mayoría de los animales no perciben los colores de la misma forma que los humanos. Sus ojos contienen diferentes tipos y números de fotorreceptores. Por ejemplo, muchos mamíferos no primates, como perros y gatos, tienen visión dicromática, lo que significa que solo tienen dos tipos de conos en sus retinas. Esto no implica que vean en blanco y negro; los perros, por ejemplo, pueden distinguir entre amarillo y azul, aunque les cuesta diferenciar entre rojos y verdes.

Es probable que los mamíferos vean el mundo de una manera similar a las personas con daltonismo. Sin embargo, hay excepciones, como algunos mamíferos marinos y especies nocturnas que presentan visión monocromática, limitando así su capacidad para discriminar colores. Las ballenas, por su parte, ven en blanco y negro, ya que carecen de conos en sus retinas, una adaptación a la oscuridad del océano.

Por otro lado, algunos insectos, como las abejas y mariposas, pueden ver en el espectro de ultravioleta, lo que les permite percibir colores que son invisibles para los humanos. En 2024, se desarrolló una tecnología que permite grabar vídeos simulando la visión de estos animales.

En cuanto a la diversidad en la percepción del color, muchos reptiles, anfibios, aves e insectos son tetracrómatas. Algunos, como el camarón mantis, son aún más avanzados, con más de 12 tipos de pigmentos visuales. Sin embargo, a pesar de su diversidad de fotorreceptores, su capacidad para discriminar colores no es tan compleja como la nuestra.

En conclusión, la capacidad de ver y distinguir colores no es universal. Algunos animales no perciben colores en absoluto, otros ven una variedad de ellos, y muchos son capaces de detectar colores que los humanos no podemos. Esto es un fascinante ejemplo de la diversidad en el reino animal.

Este artículo fue elaborado por Miren Bego Urrutia Barandika, catedrática de Fisiología en la Universidad del País Vasco, y fue publicado originalmente en The Conversation.

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