Los BRICS cierran filas en Río contra las amenazas de Trump

De izquierda a derecha, el presidente de Indonesia, Prabowo Subianto; el presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa; el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva; el primer ministro de India, Narendra Modi; y el primer ministro de China, Li Qiang, se reúnen para una fotografía grupal durante la 17ª cumbre anual de los BRICS en Río de Janeiro, Brasil, el 6 de julio de 2025. Imagen: Mika Otsuki/AP/picture alliance.

La XVII cumbre de líderes de los BRICS culminó el lunes 7 de julio de 2025 en Río de Janeiro de manera tumultuosa, tras la última advertencia del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al grupo de economías emergentes, que reaccionó de manera enérgica reafirmando su autonomía y el compromiso con el multilateralismo. «No es correcto que un país del tamaño de Estados Unidos esté amenazando al mundo a través de internet. El mundo ha cambiado. No queremos un emperador. Somos países soberanos», declaró el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, anfitrión del evento, durante una conferencia de prensa en el Museo de Arte Moderno de Río.

La primera jornada de la cumbre se desarrolló sin incidentes el domingo, con una declaración consensuada que abarcó 126 puntos sobre temas críticos, como Irán, Gaza, Ucrania y aranceles, así como otros asuntos de gran interés para Brasil, que preside el foro este año, tales como la reforma de instituciones multilaterales, el cambio climático y la salud. En el documento, los BRICS, un foro compuesto por 11 países del Sur Global y liderado por China y Rusia, no mencionaron directamente a Estados Unidos, aunque la figura de Trump parecía estar presente entre líneas.

Sin embargo, esa calma se vio interrumpida la noche del lunes, cuando Trump utilizó su red social para escribir: «Cualquier país que se alinee con las políticas antiamericanas de los BRICS deberá pagar un arancel adicional del 10%. No habrá excepciones a esta política».

**Reacciones de China y Rusia**

Las primeras reacciones del bloque emergente llegaron antes del amanecer en Río. China, el país con mayor influencia dentro de los BRICS, fue de los primeros en responder. La portavoz de la cancillería, Mao Ning, criticó el uso de aranceles como «herramienta de coerción y presión», y definió a los BRICS como «una fuerza positiva en la comunidad internacional».

En la misma línea, el portavoz de la Presidencia rusa, Dmitri Peskov, afirmó que los BRICS «nunca han estado ni estarán dirigidos contra terceros países». Ya en Río, los presidentes de Sudáfrica y Brasil, Cyril Ramaphosa y Lula, mostraron una postura firme. «Nunca debería haber venganza ni represalias contra países que buscan cooperar para avanzar en los intereses de la humanidad», expresó Ramaphosa. Lula calificó la postura de Trump de «muy irresponsable y equivocada», asegurando que las amenazas del presidente estadounidense no alteraron la armonía de la cumbre, y que en ningún momento se abordó el tema de las negociaciones comerciales en curso entre EE.UU. y algunos socios, como India, miembro de los BRICS, sobre la reducción de aranceles.

**Lula cuestiona la hegemonía del dólar**

Paralelamente, el presidente brasileño, un referente de la izquierda latinoamericana, también abordó un tema sensible para su homólogo estadounidense: la hegemonía del dólar. Trump ya había amenazado en el pasado a los BRICS con un arancel del 100% si intentaban socavar el poder internacional del dólar. Aunque el grupo de emergentes ha mantenido una postura de desvinculación respecto a una posible «desdolarización», reconocen que avanzan en la adopción de sistemas de pago y transferencias en monedas locales, para que los países en desarrollo no sufran tanto con las fluctuaciones del mercado de divisas.

En este contexto, Lula predijo el lunes que el dólar dejaría de ser la moneda de referencia internacional, lo que permitiría a Estados Unidos financiarse a bajos intereses a pesar de su delicada situación fiscal. Según su opinión, este proceso «no tiene vuelta atrás». «Tenemos la responsabilidad de manejar esto con cuidado. Nuestros bancos centrales deben discutirlo, pero es algo que no tiene regreso y ocurrirá gradualmente hasta que se consolide», concluyó. (gs, efe, afp)

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