Basado en «Herbolario Tropical» (1985), del Dr. P. Keshava Bhat, Universidad de Oriente, Cumaná
Un cuerpo hecho de elementos, no de órganos aislados
Uno de los aportes más originales del libro de Keshava Bhat es su manera de explicar la salud: no a través de órganos separados, como suele hacerlo la medicina convencional, sino mediante un sistema integrado de cinco elementos —éter, aire, fuego, agua y tierra— que el autor toma de la tradición ayurvédica y adapta al contexto tropical venezolano.
Para Bhat, hablar de «el hígado» o «el estómago» como piezas aisladas no tiene sentido si se entiende el organismo como una unidad. Por eso prefiere hablar del «gran hígado» como el factor fuego presente en todas las células del cuerpo. La digestión, en su visión, no comienza cuando el alimento llega al estómago, sino mucho antes: al escuchar el nombre de una comida, al verla, olerla o saborearla, el cuerpo ya reacciona con la salivación, que es —dice el autor— parte activa del proceso digestivo.
De los recursos naturales al alimento: los cinco estados
Bhat traza una secuencia que conecta la naturaleza con el cuerpo humano en cinco pasos, usando siempre los mismos cinco elementos como hilo conductor:
- Éter: los recursos naturales disponibles en el espacio y el tiempo, en su forma más general.
- Aire: esos mismos recursos ya delimitados en cantidad, calidad y movimiento.
- Fuego: el proceso de digestión propiamente dicho.
- Agua: el producto de la digestión ya asimilado, en forma líquida.
- Tierra: el residuo o desecho que el cuerpo elimina.
Es una lectura poética y a la vez funcional: el alimento no es un objeto estático, sino energía que atraviesa distintos «estados» hasta integrarse —o desecharse— del organismo.
Los siete tejidos y sus desechos
La parte más sistemática del capítulo es la tabla que relaciona los tejidos del cuerpo con los elementos que los forman y el desecho que producen al transformarse. Según el autor, el alimento sigue esta cadena de transformación:
| Tejido | Elementos | Desecho asociado |
|---|---|---|
| Zumo | Agua | — |
| Sangre | Agua + Fuego | Flema |
| Músculo | Agua + Tierra | — |
| Tejido adiposo (piel y grasa) | Agua + Tierra | Sudor |
| Tejido óseo | Tierra + Aire | Pelo y uñas |
| Médula ósea | Fuego + Éter | — |
| Gónadas | Fuego + Éter | Menstruación / aura |
Según Bhat, cada eslabón de esta cadena debe completarse correctamente para que el siguiente se forme bien: si el zumo no se transforma adecuadamente en sangre, todo lo que viene después —músculo, grasa, hueso, médula, gónadas— se ve comprometido. El desecho final de toda la cadena, dice el autor, es el aura individual, que según él puede registrarse con la fotografía Kirlian —una referencia curiosa que retrata bien el cruce entre ciencia, tradición y esoterismo que caracteriza al libro.
Cinco cuerpos, no solo un cuerpo físico
Bhat va más allá de lo fisiológico y describe al ser humano como la suma de varios «cuerpos» superpuestos:
- Cuerpo del alimento: el cuerpo físico propiamente dicho, formado por los siete tejidos.
- Cuerpo del aliento: el que da movimiento gracias a la respiración; su ausencia total —dice el autor— es lo que caracteriza el estado de coma.
- Cuerpo mental: recibe y transmite estímulos, razona, recuerda, siente. Es, según Bhat, el responsable de la afinidad o el rechazo instintivo entre personas.
- Cuerpo de la intuición: va más allá de lo que el cuerpo mental puede traducir en palabras o razones.
- Cuerpo de la felicidad absoluta: sin límites, y el único —afirma el autor— común a toda la humanidad.
Los dos últimos conforman el «cuerpo astral»; junto con el mental, constituyen lo que Bhat llama el cuerpo sutil, que actúa como complemento permanente del cuerpo físico. El cuerpo del aliento, en esta arquitectura, es el puente entre lo físico y lo sutil.
Por qué la enfermedad se «esconde»
Este marco conceptual le sirve al autor para explicar por qué diagnosticar es difícil: el cuerpo humano es, para Bhat, un conjunto de canales por donde circulan sólidos, líquidos, gases y energía. Mientras esa circulación es libre, hay salud. Cuando se obstruye, aparecen la enfermedad y sus síntomas —pero la causa real, advierte, suele permanecer oculta mientras solo el efecto se hace visible. De ahí que el objetivo del diagnóstico, según su filosofía, no sea tratar el síntoma sino encontrar y remover el obstáculo que interrumpe el flujo natural del cuerpo.
Una lectura para hoy
Más allá de si se comparte o no el marco ayurvédico, este capítulo funciona como la base conceptual de todo el libro: explica por qué Bhat insiste tanto en la calidad de los alimentos crudos frente a los cocidos (los primeros aumentan la flema, los segundos la reducen), por qué relaciona cada sabor con un elemento, y por qué considera que cuidar la digestión es cuidar, en última instancia, cada tejido del cuerpo —hasta el más sutil.
Este artículo forma parte de una serie basada en «Herbolario Tropical» de P. Keshava Bhat.
