**Los independentistas del norte de Mali lanzan una ofensiva militar**
El 25 de abril de 2026, los independentistas del norte de Mali han iniciado una operación para desalojar al Ejército de sus territorios, capturando la estratégica ciudad de Kidal. En una acción coordinada, otros grupos armados, presuntamente relacionados con Al Qaeda, han atacado simultáneamente la capital, Bamako, y otras ciudades cercanas.
Mohamed Elmaouloud Ramadane, portavoz del Frente de la Liberación del Azawad (FLA), anunció la ofensiva a través de redes sociales, declarando que «la batalla de la liberación ha comenzado» en esta vasta región desértica que representa alrededor del 60% del territorio maliense. Horas después, el FLA afirmó tener el control de Kidal, informando incluso sobre la destrucción de dos helicópteros del Ejército.
El FLA también reportó haber avanzado hacia la ciudad de Gao, situada a 350 kilómetros de Kidal, donde se han apoderado de algunas posiciones militares en sus alrededores, aunque el control total de la ciudad aún no se ha logrado. Kidal ha sido un bastión de los rebeldes tuareg y fue recuperado por las fuerzas gubernamentales en 2023 tras un prolongado conflicto.
El FLA, formado en diciembre de 2024, busca concretar las aspiraciones de autodeterminación del Azawad, tras el colapso de los acuerdos de paz de 2015 y la ofensiva del Ejército maliense en 2023, que había logrado expulsar a los secesionistas de las principales ciudades del norte. Actualmente, el Ejército de Mali cuenta con el respaldo de las juntas militares de Burkina Faso y Níger, aunque no está claro si estas fuerzas están participando en los recientes enfrentamientos.
**Ataques en Bamako y otras ciudades**
Paralelamente, en Bamako y varias localidades del centro del país, se han reportado ataques coordinados por hombres armados. Testigos y fuentes militares informaron de disparos de artillería y fuego automático en zonas como la capital, Kati, Sévaré y Mopti. Los ataques en el norte han sido atribuidos al FLA, mientras que los asaltos en Bamako han sido reivindicados por el Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes (JNIM), vinculado a Al Qaeda.
El JNIM aseguró haber atacado las sedes del presidente y del ministro de Defensa, así como el aeropuerto internacional de Bamako. También afirmó haber tomado el control de Mopti y varias posiciones militares en Sévaré y Gao. El Estado Mayor del Ejército de Mali reportó que, aunque varios «grupos armados terroristas» han atacado diferentes ciudades, han sufrido «reveses inmediatos» gracias a la respuesta del Ejército.
El presidente de la Comisión de la Unión Africana, Mahmoud Ali Youssouf, condenó «enérgicamente» estos ataques, destacando el compromiso de la UA con la paz y la estabilidad en Mali. Por su parte, Estados Unidos también condenó el ataque, expresando condolencias a las víctimas y reafirmando su apoyo al pueblo y al Gobierno maliense en su lucha contra la violencia.
Desde 2020, Mali ha estado bajo el control de una junta militar, en medio de una creciente inestabilidad provocada por secesionistas del norte y grupos yihadistas afiliados al Estado Islámico y Al Qaeda.
