**28 de febrero de 2026 – 15:58 | Actualizado: 28 de febrero de 2026 – 22:02**
Tras semanas de intensas tensiones militares en torno a Irán y múltiples intentos de negociación infructuosos entre Estados Unidos e Irán, el sábado 28 de febrero, Israel y Estados Unidos han llevado a cabo un ataque militar coordinado contra Irán. Este operativo ha sido denominado «Operación Furia Épica» por Washington y «Rugido del León» por el gobierno de Benjamin Netanyahu. Según Donald Trump, el objetivo declarado es «aniquilar» el régimen de los ayatolás.
El ataque comenzó a las 7:00 horas (hora peninsular española) y 8:00 hora local en Irán, abarcando una serie de objetivos que incluían infraestructura militar, fuerzas terrestres y centros de mando y control. Entre los objetivos también se encontraban figuras clave del régimen, incluyendo al líder supremo, Ali Jamenei, cuya muerte fue anunciada por Trump en un mensaje en su red social.
El ejército israelí desplegó aproximadamente 200 aviones de combate, llevando a cabo lo que se considera la mayor ofensiva en la historia de la Fuerza Aérea Israelí, atacando cerca de 500 objetivos en Irán. Las imágenes satelitales de la residencia de Jamenei destruida generaron especulaciones, y al final del día, Trump declaró que «una de las personas más malvadas de la Historia» había fallecido. Sin embargo, medios locales informaron que varios funcionarios del gobierno iraní estaban a salvo, incluyendo al presidente Masud Pezeshkian, cuyo hijo confirmó que los intentos de asesinato contra su padre no tuvieron éxito.
A lo largo del día, Israel afirmó haber eliminado a siete altos mandos iraníes, entre ellos el ministro de Defensa y el comandante de la Guardia Revolucionaria. Aunque se han reportado bombardeos en Teherán y en bases militares de EE.UU., la Media Luna Roja confirmó 201 muertos y aproximadamente 750 heridos en Irán, incluyendo al menos 85 víctimas en una escuela primaria en Minab.
El ataque ha llevado al cierre del espacio aéreo en ocho países y ha desencadenado una rápida respuesta de Irán, que ha lanzado misiles hacia Israel y naciones árabes del Golfo, amenazando con una guerra abierta en la región. Los misiles iraníes han alcanzado Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí, Kuwait, Catar y Baréin.
Teherán, en un movimiento desesperado, ha decidido atacar incluso a Catar, donde Estados Unidos tiene su mayor base militar en la región. La Guardia Revolucionaria ha manifestado que «esta operación continuará sin descanso hasta que el enemigo sea derrotado de forma decisiva».
Irán posee uno de los arsenales de misiles más grandes de Oriente Medio, con un inventario estimado de hasta 10,000 proyectiles, capaces de alcanzar objetivos en toda la región, incluyendo Israel. Las posibles respuestas de Irán a los ataques de Estados Unidos e Israel incluyen la activación de aliados regionales o el bloqueo del estrecho de Ormuz, vital para el comercio de petróleo mundial.
Con este ataque, Trump intensifica la presión sobre el régimen iraní, que ya enfrenta una crisis interna marcada por el descontento social y económico. Desde finales de 2025, Irán ha estado lidiando con sanciones internacionales y protestas antigubernamentales, que han sido reprimidas con violencia.
Tras los ataques, el gobierno iraní cortó el servicio de internet y telefonía, mientras que Reza Pahlavi, el heredero del sha depuesto en 1979, aplaudió lo que llamó «intervención humanitaria» y pidió a las fuerzas militares iraníes que se alineen con el pueblo y se opongan a Jamenei.
