Las autoridades de Costa Rica están investigando el trágico asesinato de Kurt Van Dyke, un empresario y surfista estadounidense que residía en el país. Van Dyke, de 66 años, fue asesinado el pasado sábado durante un aparente robo en la provincia caribeña de Costa Rica.
Según la Agencia de Investigación Judicial (OIJ), el homicidio ocurrió el 14 de febrero. El informe indica que el cuerpo de Van Dyke presentaba signos de estrangulamiento y múltiples puñaladas, y se le está realizando la autopsia correspondiente.
Los primeros indicios sugieren que dos hombres armados, al menos uno de ellos con una pistola, amenazaron a Van Dyke y a una mujer que lo acompañaba. Los delincuentes robaron pertenencias de la vivienda y, aparentemente, también un vehículo. Afortunadamente, la mujer logró escapar sin sufrir heridas graves.
Kurt Van Dyke provenía de una familia reconocida de surfistas de California. Un obituario de 2021 sobre su madre, Betty Van Dyke, resaltaba su participación en el grupo pionero de las primeras surfistas, y su esposo, Gene Van Dyke, también era un destacado surfista del norte de California. Su hermano, Peter Van Dyke, describió a Kurt como una persona generosa y benevolente, siempre dispuesta a ayudar a los demás.
Este incidente se da en un contexto en el cual Costa Rica ha experimentado un aumento preocupante de la violencia criminal, especialmente en los últimos años. Durante el mandato del presidente Rodrigo Chaves, que finalizará en mayo, se reportó un incremento en la tasa de homicidios, alcanzando un histórico de 17 por cada 100,000 habitantes. Chaves ha señalado al sistema judicial como responsable de no implementar medidas más estrictas contra el crimen.
Históricamente considerado uno de los países más seguros de la región, Costa Rica ha visto cómo su imagen se ha transformado, convirtiéndose en un centro logístico de narcotráfico hacia Estados Unidos y Europa, según declaraciones del director del OIJ, Michael Soto.
En medio de este clima de inseguridad, la presidenta electa, Laura Fernández, ha expresado su intención de colaborar con el presidente salvadoreño, Nayib Bukele, para implementar estrategias eficaces en la lucha contra el narcotráfico, siguiendo el modelo de su controversial megaprisión para pandilleros.
