El Gobierno de Cuba ha reafirmado su compromiso de defender la soberanía nacional ante cualquier posible confrontación con Estados Unidos. En un reciente episodio del programa «Meet the Press» de NBC News, el presidente Miguel Díaz-Canel subrayó que no existen justificaciones válidas para un ataque militar estadounidense contra la isla ni para un intento de derrocar su gobierno.
Díaz-Canel enfatizó que una invasión a Cuba tendría un alto costo y podría desestabilizar la seguridad regional. En caso de que se materializara un ataque, aseguró que los cubanos estarían listos para resistir. «No habrá justificación para una agresión militar; si eso llega a suceder, lucharemos y nos defenderemos. Si es necesario, moriremos, porque como dice nuestro himno nacional: ‘Morir por la patria es vivir'», afirmó a través de un intérprete.
Estas declaraciones se producen en un contexto de creciente tensión entre Cuba y Estados Unidos, aunque ambos países han reconocido la existencia de diálogos, cuyos detalles no han sido divulgados. El presidente cubano acusó al gobierno estadounidense de mantener una «política hostil» hacia Cuba y expresó que carece de la moral necesaria para exigirle nada a la isla. Díaz-Canel también manifestó el interés de Cuba en dialogar sin condiciones previas, evitando exigir cambios en el sistema político estadounidense, del cual expresó múltiples dudas.
En relación con las críticas de Estados Unidos sobre supuestos fraudes en Medicare y Medicaid, Cuba atribuye sus dificultades crecientes al bloqueo energético impuesto por el país norteamericano, que ha impactado negativamente en su sistema de salud, transporte y producción de bienes y servicios. Actualmente, Cuba solo produce el 40% del combustible que consume y ha enfrentado problemas debido a la falta de importaciones de petróleo, especialmente tras la intervención estadounidense en Venezuela.
La llegada de un petrolero ruso con 730,000 barriles de crudo en marzo marcó el primer envío a la isla en tres meses, y Rusia ha prometido enviar más suministros. A pesar de las amenazas de aranceles a los países que abastecen a Cuba, la administración de Trump permitió que el petróleo ruso llegara a la isla.
Díaz-Canel reaccionó a las declaraciones de Trump, quien había afirmado que «Cuba está acabada» y que el régimen de la isla es «nefasto». El presidente cubano tomó estas palabras como una advertencia y subrayó la responsabilidad de su gobierno de proteger a su pueblo y su proyecto nacional. «Se dice que Cuba será la siguiente, que hay planes para tomar el control de la isla», mencionó, reafirmando la necesidad de salvaguardar la soberanía cubana.
