Referencias: Pesadilla –

En la película ‘El huevo de la serpiente’ (1977), el personaje del doctor Hans Verguerus, interpretado por Heinz Bennent, formula una observación que encapsula el mensaje central del director Ingmar Bergman: “Cualquiera puede ver el futuro, es como un huevo de serpiente. A través de la fina membrana se puede distinguir un reptil ya formado”. Esta reflexión, pronunciada por Verguerus antes de quitarse la vida con cianuro, resuena en la actualidad, evocando la figura de Donald Trump y su círculo cercano. La conducta irresponsable y ególatra del ex presidente estadounidense pone de manifiesto que en Estados Unidos se alberga lo más oscuro del fascismo contemporáneo. Ignorar este hecho equivale a carecer de sentido común, a sucumbir a un pintoresquismo patológico o a ser víctima de una ignorancia alarmante.

La figura caricaturesca de Trump y su séquito de aduladores nos remite a la Alemania de hace un siglo, específicamente a la época de la República de Weimar, cuando empezaban a gestarse fuerzas retrógradas bajo la premisa de un “enemigo externo” que debía ser erradicado. En aquel contexto, Europa se sumía en el oscurantismo, con el inicio de las cacerías de brujas y un clima de linchamiento y xenofobia. Hoy, la penumbra se ha cernido sobre la población estadounidense, donde la persecución, a menudo absurda e inhumana, afecta incluso a sus propios seguidores, quienes son víctimas de la propaganda del imperio contra la Revolución Bolivariana. Para el imperio, estos compatriotas son hoy considerados como un desecho prescindible.

El inspector Bauer, representado en el filme por Gert Fröber, expresa: “Todos tienen miedo y yo también. El miedo no me deja dormir. Nada funciona bien, excepto el miedo.” En un momento de reflexión, dejemos de lado las diferencias políticas y analicemos con claridad el trato hacia los migrantes venezolanos en Estados Unidos: ¿realmente todos los que son enviados a El Salvador pertenecen al Tren de Aragua? La respuesta sensata es que no, como lo han reconocido incluso las autoridades estadounidenses. Por tanto, las acciones de Trump no pueden ser vistas de manera aislada del bloqueo contra Venezuela, ni de la estigmatización y criminalización de estos compatriotas, que alguna vez fueron objeto de negocios para las mafias migratorias, ahora alentadas por la “coyote mayor”: María Corina Machado.

Donald Trump y Nayib Bukele, el “Hitler hollywoodense” y el “Goebbels posmoderno”, se involucran en una puesta en escena sombría, utilizando una normativa anacrónica como la Ley de Enemigo Extranjero (1798) para atacar a inocentes junto a culpables. Con sus rostros pulcros, prometen una inminente deportación masiva. Ahora, atacan a los hijos de Bolívar, secuestrando y mercantilizando a más de 200 migrantes, a quienes califican de delincuentes. Así, el llamado Centro de Confinamiento del Terrorismo en Centroamérica no dista mucho de los campos de concentración de la Segunda Guerra Mundial.

Walt Whitman y Óscar Arnulfo Romero lamentan este despropósito de sus compatriotas, que encarnan lo peor de un nazismo pretérito. Bergman, en su película, dice: “Desperté de una pesadilla y descubro que la vida es peor que el sueño”. Así, el “sueño americano” de muchos se desvaneció, siendo considerados vergonzosamente como ciudadanos desechables. Sin embargo, al igual que en el pasado, la justicia y la verdad prevalecerán frente a los reptiles que ocupan el salón oval.

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