SALSA MARINERA

SALSA MARINERA

La historia de la salsa marinera, o salsa marinara, nos transporta al sur de Italia, específicamente a Nápoles, en los siglos XVI y XVII. Contrario a lo que se podría pensar, su nombre no se debe a que contenga mariscos, sino a su estrecha relación con los marineros.
Estos marinos napolitanos, en sus largos viajes por alta mar, necesitaban una salsa que fuera duradera y fácil de preparar. El tomate, con su acidez natural, era perfecto para conservarse. Así, la salsa se elaboraba con ingredientes básicos y accesibles como tomates, ajo y hierbas, que eran comunes en la región.
Con el tiempo, esta sencilla pero deliciosa salsa trascendió los barcos y se popularizó en toda Italia, convirtiéndose en un pilar de la gastronomía. Hoy en día, la salsa marinera es la base de innumerables platos, desde pastas y pizzas hasta una variedad de pescados y mariscos. Es importante no confundirla con la versión española, que se prepara con vino y es más específica para mariscos.

La receta tradicional
A continuación, te comparto una receta clásica para que prepares una auténtica salsa marinera en casa.

Ingredientes:

  • 1 cucharada de aceite de oliva extra virgen
  • 1 cebolla mediana, picada finamente
  • 2-3 dientes de ajo, picados
  • 800 g de tomate natural triturado (en lata o fresco)
  • 150 g de concentrado de tomate (opcional)
  • 1 cucharada de orégano seco
  • 1 cucharada de albahaca seca (o un puñado de hojas frescas)
  • Sal y pimienta negra al gusto
  • Una pizca de azúcar (para balancear la acidez)

Preparación:

  • En una olla a fuego medio, calienta el aceite y sofríe la cebolla hasta que se vuelva transparente.
  • Agrega el ajo y cocina un minuto más, hasta que su aroma inunde la cocina.
  • Incorpora el tomate triturado, el concentrado de tomate (si lo usas), el orégano, la albahaca, la sal y la pimienta.
  • Lleva la salsa a ebullición suave, luego baja el fuego, tapa la olla y cocina a fuego lento por al menos una hora. Cuanto más tiempo, mejor, ya que los sabores se intensifican.
  • Prueba la salsa y, si lo crees necesario, añade una pizca de azúcar para reducir la acidez del tomate.
  • Si utilizas albahaca fresca, agrégala al final para preservar su sabor.
    ¡Esta salsa es perfecta para acompañar tu pasta favorita o para darle un toque especial a cualquier plato!

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