La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha extendido una invitación al rey Felipe VI para que asista al Mundial de Fútbol que se llevará a cabo del 11 de junio al 19 de julio, de manera conjunta entre México, Estados Unidos y Canadá, según ha comunicado la Casa Real. En su carta al monarca, Sheinbaum destaca que este evento deportivo “ofrece una oportunidad única para resaltar la profundidad y singularidad de los lazos entre México y España”, vínculos que han sido “forjados a través de una historia compartida y sustentados en un legado común de lengua, cultura y una memoria colectiva llena de solidaridad, empatía y un enfoque humanista entre nuestros pueblos”.
La Casa Real ha recibido la invitación “con agrado”, en el contexto de la relación fraternal que existe entre ambos países, aunque aún no se ha confirmado la asistencia del rey Felipe VI. La carta, fechada el 3 de febrero, fue recibida el 24 de ese mismo mes y refleja un clima de acercamiento entre México y España tras años de tensiones. El pasado lunes, el rey español hizo un reconocimiento a los “abusos y controversias éticas” que se produjeron durante la colonización de América por parte de los conquistadores españoles, un gesto que fue bien recibido por Sheinbaum al día siguiente.
Después de un periodo de “enfriamiento” en las relaciones bilaterales, la presidenta mexicana afirmó que es necesario “reconocer” tal gesto y continuar con el diálogo. Se ha revelado que la invitación a México fue enviada antes de las declaraciones del rey. La tensión entre ambos países comenzó en 2019, cuando el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador solicitó mediante carta a Felipe VI y al Papa Francisco que se disculparan por los abusos cometidos durante la conquista. Esta situación llevó a que México no incluyera al rey en las invitaciones para la toma de posesión de Sheinbaum en 2024, lo que fue respondido por el Ministerio de Exteriores español al no enviar representación a dicho evento.
El deshielo en las relaciones comenzó el año pasado, cuando el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, reconoció el “dolor e injusticia” que España había causado a los “pueblos originarios mexicanos”.
