Buñuelos de manzana o acelga

Tradiciones del Cono Sur: El irresistible ritual de los buñuelos de manzana o acelga

Hay sabores que tienen la capacidad instantánea de transportarnos a la infancia, a las tardes grises de lluvia y al calor de la cocina familiar. En Argentina y Uruguay, los buñuelos ocupan un lugar de honor en el recetario hogareño. Son económicos, reconfortantes y demuestran cómo una preparación sencilla puede convertirse en un clásico absoluto.
​Lo fascinante de este plato es su versatilidad: crujientes por fuera y tiernos por dentro, se dividen en dos mundos completamente opuestos pero igual de deliciosos: la versión dulce con frutas y la variante salada con verduras.
​
Los dulces: El dulce abrazo de una tarde de lluvia
​Cuando el cielo se nubla y baja la temperatura, en muchos hogares rioplatenses se enciende la hornalla para freír buñuelos dulces. Son el acompañamiento perfecto para unos mates amargos o un café humeante.

  • ​La preparación: Se parte de una pasta ligera y fluida hecha a base de harina, leche, huevo, un toque de azúcar y polvo de hornear.
  • ​El ingrediente estrella: Se suelen incorporar trozos pequeños o rodajas de manzana (o plátano/banana) directamente en la mezcla. Al freírse, la fruta se cocina por dentro y queda sumamente tierna, contrastando con la costra dorada de la masa.
  • ​El toque final: Apenas salen de la sartén hirviendo, se pasan por azúcar blanca (y a veces un toque de canela), logrando una textura exterior crujiente y caramelizada irresistible.

​Los salados: El secreto para incorporar verduras con alegría
​Del otro lado del espectro culinario se encuentran los buñuelos salados. Lejos de ser un plato aburrido, son una de las formas más sabrosas —y astutas— de hacer que grandes y chicos disfruten de los vegetales.

  • ​La base vegetal: Las protagonistas indiscutidas son las hojas de acelga o espinaca (previamente cocidas, escurridas y picadas finamente), aunque también brillan versiones con coliflor, zapallito o choclo (maíz).
  • ​El rebozado: A diferencia de los dulces, la pasta lleva sal, pimienta, un toque de ajo y perejil picado, logrando una amalgama perfecta que abraza a la verdura.
  • ​El momento de consumo: Funcionan como una entrada cálida, un acompañamiento ideal para carnes o incluso como el plato principal de una cena ligera, muchas veces servidos junto a una salsa de tomate casera o una ensalada fresca.

​Consejos de oro para unos buñuelos perfectos
​Si te animás a prepararlos en casa, tené en cuenta estos secretos de abuela:

  1. ​La temperatura del aceite: Es fundamental que esté caliente (ni tibio, para que no absorban demasiado aceite, ni humeante, para que no se quemen por fuera y queden crudos por dentro).
  2. ​Porciones justas: Usá dos cucharas para darles forma y volcarlos en el aceite con cuidado.
  3. ​El drenaje: Al retirarlos, dejalos siempre sobre papel absorbente para mantenerlos livianos y crujientes.

Deja un comentario