El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió recientemente que la OTAN podría enfrentar un «futuro muy malo» si los países aliados no colaboran para garantizar la navegación por el estrecho de Ormuz, que ha sido cerrado por Irán en respuesta a los ataques estadounidenses. En una entrevista con el Financial Times, Trump destacó que es apropiado que aquellos que se benefician del estrecho contribuyan a asegurar que no ocurran incidentes negativos en la zona, subrayando la dependencia de Europa y China del petróleo del Golfo. «Si no hay una respuesta o si es negativa, creo que será muy perjudicial para el futuro de la OTAN», agregó.
El mandatario solicitó a varias naciones que envíen «buques de guerra» al estrecho para mantenerlo «abierto y seguro», tras el anuncio del nuevo líder supremo iraní, Mojatba Jameneí, sobre el cierre del paso estratégico. En su mensaje en la red social Truth, Trump instó a China, Francia, Japón, Corea del Sur, el Reino Unido y otros países afectados a enviar buques a la región para evitar que el estrecho de Ormuz se convierta en una amenaza.
Desde el lado europeo, la alta representante de la Unión Europea (UE) para Asuntos Exteriores y Seguridad, Kaja Kallas, aclaró que el estrecho de Ormuz está «fuera del ámbito de la OTAN» y que la UE está explorando opciones con la ONU para asegurar su navegabilidad. Kallas mencionó que no hay países de la OTAN en la zona y que España no considera necesaria una misión comunitaria para garantizar el tránsito, abogando más bien por una «desescalada» en la región y una resolución pacífica del conflicto.
El primer ministro británico, Keir Starmer, también se pronunció sobre la situación, pidiendo la reapertura del estrecho de Ormuz para garantizar la navegación y contener la escalada de precios de energía. Sin embargo, admitió que esta no es una tarea sencilla y subrayó la importancia de colaborar con otros países para desarrollar un plan viable.
Por su parte, tanto Japón como Australia han descartado la posibilidad de enviar buques de guerra a Ormuz, alineándose con la postura de Alemania, cuyo ministro de Asuntos Exteriores también expresó que su país no participará en una misión para asegurar el estrecho. El estrecho de Ormuz es vital, ya que a través de él transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial, y a pesar de la solicitud de Trump, la respuesta de los aliados ha sido cautelosa.
Trump, en su entrevista, también hizo hincapié en la relación con Ucrania, sugiriendo que, a pesar de la distancia, Estados Unidos ha brindado apoyo. Ahora, cuestiona si los aliados estarán dispuestos a ayudar en el contexto de Ormuz, planteando dudas sobre la solidaridad de la OTAN.
En cuanto a China, el gobierno chino ha mantenido una postura cautelosa y no ha aclarado su participación en la posible coalición internacional para garantizar la seguridad en el estrecho. El portavoz del Ministerio de Exteriores chino destacó la tensión en la zona y la importancia de trabajar para reducirla, pero evitó comprometerse directamente a enviar buques. La visita de Trump a China, programada para finales de marzo, podría verse afectada por la situación en Ormuz, y el presidente estadounidense expresó su expectativa de que China actúe antes de su llegada, dado que el país asiático depende en gran medida del petróleo que transita por ese estrecho.
