El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha afirmado que las autoridades de Irán propusieron una reunión en la Casa Blanca para negociar sobre el programa nuclear iraní. Aseguró que todavía «no es demasiado tarde» para que Teherán se una a las conversaciones, aunque indicó que las pláticas no se concretaron porque Irán rechazó la posibilidad «en el último minuto».
En reacción a estas afirmaciones, la misión iraní ante Naciones Unidas negó haber propuesto tal reunión y afirmó que «ningún funcionario iraní ha pedido jamás arrastrarse ante las puertas de la Casa Blanca». Además, enfatizó que Irán «no negocia bajo presión» y que responderá a cualquier amenaza de manera recíproca.
Trump también dejó en suspenso una posible intervención militar de Estados Unidos, diciendo: «Puede que lo haga o puede que no. Nadie sabe qué voy a hacer». Afirmó que Irán «tiene muchos problemas» y se mostró crítico, describiéndolos como un «matón de patio de colegio» que ha estado amenazando a Estados Unidos y a Israel durante décadas.
El presidente destacó que su objetivo no es buscar un «alto el fuego», sino una «victoria total y completa», refiriéndose a la eliminación de las armas nucleares iraníes. Reiteró que Irán había mostrado interés en reunirse, pero que ahora era «demasiado tarde» para un acuerdo, aunque la puerta a la negociación sigue abierta.
Finalmente, Trump mencionó que Estados Unidos es el único país capaz de desmantelar el centro de enriquecimiento de uranio de Fordo, aunque aclaró que eso no significa que lo vaya a hacer. Sus comentarios se dan en un contexto de creciente tensión, especialmente después de que el ayatolá Alí Jamenei advirtiera sobre las consecuencias de una implicación directa de Estados Unidos en la región.
