**27.11.2025 – 03:52 | actualizado: 04:55**
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha calificado de «acto de terrorismo» el tiroteo que ha dejado a dos guardias nacionales gravemente heridos. Según sus declaraciones, el Departamento de Seguridad Nacional está convencido de que el sospechoso es un afgano que ingresó a EE.UU. en septiembre de 2021, justo después de que los talibanes tomaran el control de Afganistán tras la retirada de las tropas norteamericanas.
El incidente tuvo lugar en Washington alrededor de las 14:15 hora local (19:15 GMT), en la intersección de la calle 17 y la calle I, en una zona concurrida cerca de la residencia presidencial, rodeada de restaurantes, cafeterías y paradas de metro. Debido al tiroteo, el personal de la Casa Blanca fue obligado a refugiarse en el interior del edificio.
En una rueda de prensa desde Florida, acompañando al secretario de Defensa Pete Hegseth y a la fiscal general Pam Bondi, Trump expresó su intención de reexaminar a los afganos que llegaron a EE.UU. durante la administración de Biden. Un funcionario de la Administración, citado por Reuters, indicó que el presunto atacante había recibido un permiso de estancia especial tras colaborar con las fuerzas estadounidenses en Afganistán. Poco después, los servicios migratorios del país suspendieron el análisis de los casos de afganos hasta que se revisen los protocolos de seguridad.
En un mensaje anterior en redes sociales condenando el ataque, Trump vinculó la llegada del sospechoso afgano a la entrada de personas de Somalia, advirtiendo que esto representa «un riesgo para la supervivencia» del país. También subrayó la necesidad de expulsar a cualquier extranjero que no valore a la nación: «Si no pueden querer nuestro país, no les queremos».
Trump se encuentra en Florida para celebrar el Día de Acción de Gracias, pero anunció que regresará al Despacho Oval tras la conferencia. Sobre el ataque, se ha informado que el sospechoso «dobló la esquina, levantó un arma y disparó contra los miembros de la Guardia Nacional», según Jeff Carroll, subjefe del Departamento de Policía Metropolitana de Washington. Otros miembros de la Guardia Nacional presentes en la zona «intercambiaron disparos» con el atacante, logrando reducirlo y detenerlo. El presunto agresor también resultó herido y fue hospitalizado. Hasta el momento, el FBI considera que actuó solo.
La Guardia Nacional ha estado en Washington desde agosto, desplegada por Trump para combatir la criminalidad en la ciudad, una de las más violentas del país, con aproximadamente 2,200 efectivos en el lugar durante el ataque. Trump añadió que había movilizado a otros 500 soldados de esta unidad.
La semana pasada, una jueza federal dictaminó que el despliegue de tropas de la Guardia Nacional en la capital es ilegal y ordenó su retirada antes del 11 de diciembre. En respuesta a esta decisión, la Administración presentó una moción de emergencia horas después del ataque, solicitando al tribunal federal de apelaciones que intervenga urgentemente para evitar la retirada de las tropas, argumentando que su presencia es esencial «para garantizar el orden público» tras el tiroteo. La moción solicita que el tribunal decida el caso antes de finales de la próxima semana, lo que podría permitir la extensión indefinida de la presencia militar mientras se resuelve el litigio.
