El presidente argumentó que el régimen de Nicolás Maduro utiliza los ingresos petroleros para financiarse y llevar a cabo actividades terroristas. En un video, Donald Trump anunció que había ordenado «el bloqueo total y completo de todos los buques petroleros sancionados que entren o salgan de Venezuela», aunque los detalles y el alcance de esta medida no están claros.
La semana pasada, Estados Unidos incautó un barco petrolero frente a las costas de Venezuela, lo que el gobierno de Maduro denunció como un acto de robo y piratería, dado que la embarcación llevaba una carga valorada en decenas de millones de dólares. En un extenso y complicado mensaje, Trump afirmó que «el régimen ilegítimo de Maduro está utilizando el petróleo de estos yacimientos robados para financiarse a sí mismo, así como el terrorismo relacionado con las drogas, el tráfico de personas, los asesinatos y los secuestros». Además, afirmó que, debido al robo de bienes y otras razones, el régimen venezolano fue designado como ORGANIZACIÓN TERRORISTA EXTRANJERA.
Hasta ahora, el gobierno de Estados Unidos había designado como terroristas a la banda transnacional venezolana Tren de Aragua y al Cartel de los Soles, según la Casa Blanca, que asegura que está dirigido por Maduro. La administración venezolana emitió un comunicado rechazando la amenaza militar de Trump, afirmando que el mandatario estadounidense considera que los recursos de Venezuela le pertenecen y que, por lo tanto, el país debe entregárselos.
Trump destacó en su mensaje que «Venezuela está completamente rodeada» por la Marina de Estados Unidos y advirtió que «el impacto en su contra será como nada que hayan visto antes». Desde septiembre, Washington ha acumulado una fuerza naval y aérea en el Caribe como parte de la operación «Lanza del Sur», que se ha catalogado como una misión antidrogas y que incluye el despliegue de un portaviones y otros buques de guerra, así como alrededor de 15,000 soldados. Esta operación ha llevado a la realización de ataques a pequeñas embarcaciones supuestamente narcotraficantes, lo que ha generado críticas y llamados a investigar la legalidad de estas acciones.
Maduro ha denunciado que la intención de la operación es presionarlo para que deje el poder, dado que Estados Unidos no reconoce su legitimidad tras las elecciones de julio de 2024, las cuales fueron disputadas. La oposición, liderada por María Corina Machado, ha presentado actas que demuestran que el candidato opositor recibió cerca del 70% de los votos.
La intensificación de la actividad militar en la región llevó a la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos a renovar su alerta sobre el tráfico aéreo en Venezuela, aconsejando precaución debido al «empeoramiento de la situación de seguridad». Aerolíneas internacionales han suspendido sus vuelos a Venezuela por la tensión militar.
La estatal petrolera Pdvsa ha estado bajo sanciones desde 2019, lo que ha llevado al régimen de Maduro a depender de una red de tanqueros e intermediarios para exportar petróleo, principalmente a China. Recientemente, la incautación del buque «Skipper» provocó una serie de reacciones del gobierno venezolano, que denunció el «robo» ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
Venezuela exigió la liberación de los tripulantes y la devolución de la carga, mientras que Washington afirma que el barco estaba involucrado en una red ilícita de envío de petróleo que apoya a organizaciones terroristas. Además, el régimen ha reaccionado contra Trinidad y Tobago, acusándola de colaborar con Estados Unidos en la incautación del tanquero, terminando los contratos energéticos bilaterales.
Por último, Pdvsa denunció un «ataque cibernético» dirigido a interrumpir sus operaciones, atribuyéndolo a «intereses extranjeros».
