El racionamiento de gasolina en Cuba ha cambiado drásticamente la forma de moverse en La Habana, donde se pueden ver largas filas de ciclistas esperando para abordar un autobús diseñado para transportar tanto a personas como a sus vehículos. Este autobús, conocido como Ciclobús, es una solución temporal para facilitar el cruce del Túnel de la Bahía de La Habana, que conecta diferentes partes de la ciudad.
En una calurosa tarde en la capital cubana, numerosos ciclistas, usuarios de patinetes y motocicletas eléctricas se alinean pacientemente a la entrada del túnel, esperando su turno para subir al Ciclobús. Este autobús, que funciona con diésel, tiene capacidad para aproximadamente 60 pasajeros y puede realizar múltiples trayectos al día, transportando a más de 2.000 personas. Su diseño incluye un área de asientos en la parte delantera, mientras que la mitad del vehículo está destinada al transporte de bicicletas y otros vehículos de dos ruedas. Los pasajeros deben mantenerse junto a sus vehículos y sujetarse de las barras de apoyo durante el trayecto.
La importancia del Ciclobús ha crecido significativamente en medio de la actual crisis energética que enfrenta Cuba, exacerbada por el racionamiento de gasolina que limita a los vehículos a solo 20 litros por auto. Este racionamiento ha llevado a muchas personas a buscar alternativas, convirtiendo a las bicicletas y motocicletas eléctricas en los principales medios de transporte en la ciudad.
Ingrid Quintana, una residente de La Habana del Este, comenta que utiliza el Ciclobús como su principal opción de transporte, ya que el transporte público es escaso y no puede costear un taxi privado. La rapidez del Ciclobús, que cubre 3 kilómetros en aproximadamente 15 minutos, lo convierte en una opción atractiva comparado con la alternativa terrestre, que implica un recorrido de 16 kilómetros en condiciones mucho más desfavorables.
La tarifa del Ciclobús es accesible, oscilando entre 2 y 5 pesos cubanos, en contraste con los 1,000 pesos que cuesta un taxi compartido, lo que representa una carga financiera considerable para los cubanos promedio, que ganan alrededor de 7,000 pesos al mes.
El Ciclobús fue creado en la década de 1990 durante el «Período Especial», cuando la crisis económica llevó a la distribución de bicicletas entre la población. Aunque había perdido popularidad en años recientes, ahora resurge gracias a la escasez de combustible, obligando a muchos a adoptar medios de transporte alternativos como bicicletas y patinetes.
Bárbaro Cabral, un profesor de educación física, destaca que la necesidad de cruzar hacia la ciudad para trabajar ha hecho que el Ciclobús sea esencial para él y muchos otros.
