**09.04.2026 – 17:16 | actualizado: 09.04.2026 – 21:04**
Un breve encuentro en la embajada de EE. UU. en Madrid desvaneció los sueños de Kian, un estudiante iraní de 14 años que cursa 3º de la ESO en el Instituto Severo Ochoa de Alcobendas. “No revisaron ningún documento más que mi pasaporte. Al final, me dijeron que no podía obtener el visado debido a que mi pasaporte es iraní”, relata esta joven políglota que domina inglés, español, farsi y alemán. «Estaba perdiéndolo todo solo por mi nacionalidad», lamenta. Kian había sido seleccionado para representar a la Comunidad de Madrid en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York a finales de abril, como parte del programa Global Classrooms, donde los estudiantes investigan conflictos globales y participan en simulaciones en la Asamblea de la ONU. Fue elegido entre más de 1.660 estudiantes de 25 colegios madrileños tras meses de dedicación y esfuerzo. Sin embargo, su solicitud de visado fue denegada en la embajada estadounidense por razones de seguridad nacional.
**Kian, el joven iraní cuya entrada a EE. UU. ha sido prohibida**
Para Nasim, la madre de Kian, esta decisión es incomprensible. “Es un niño que ha trabajado mucho y no merece estar en esta situación. Además, va a un programa internacional que no tiene nada que ver con EE. UU.”, asegura. Esta médica, originaria de Isfahán, la tercera ciudad más grande de Irán, menciona que su hijo está muy afectado y que, tras recibir la noticia, no quería salir de su habitación ni comer.
Aunque Kian ha vivido en España con su familia desde 2019, aún deben esperar tres años más para solicitar la nacionalidad española. A diferencia de sus compañeros que pueden viajar a EE. UU. con un permiso simplificado, los ciudadanos iraníes requieren una autorización previa. Desde junio, Washington ha suspendido la emisión de visados para la mayoría de los nacionales iraníes, salvo excepciones muy específicas, en el marco de su política más restrictiva hacia ciertos países.
El Instituto Severo Ochoa destaca las capacidades académicas y personales de Kian: “Es brillante. Su comprensión de la situación geopolítica, sus habilidades de negociación y comunicación son inusuales en la educación secundaria”, señala Javier Prieto, coordinador de bilingüismo del centro y mentor de Kian durante el proceso. “Es una injusticia. Para nosotros, es irónico que la negativa provenga de un país miembro de la ONU”, agrega Prieto, lamentando la pérdida para el programa.
La Consejería de Educación de Madrid ha confirmado que han llevado a cabo “todas las gestiones” posibles para apoyar la solicitud de visado de la familia de Kian. Sin embargo, la embajada estadounidense en Madrid no ha hecho comentarios sobre el caso, sosteniendo que los visados son una relación personal entre el solicitante y el servicio consular.
A pesar de que la familia está explorando todas las opciones para revertir la decisión, el tiempo se agota a medida que se acerca la fecha del viaje. La sensación de impotencia se intensifica, eclipsando cualquier atisbo de esperanza. Lo que se esperaba como una experiencia enriquecedora y un reconocimiento al esfuerzo académico se ha transformado en un recordatorio de las limitaciones impuestas por la nacionalidad.
