Una magistrada federal de Estados Unidos ha decidido este viernes, de manera permanente, bloquear la acción del presidente Donald Trump de desplegar tropas de la Guardia Nacional en Portland, Oregón, con el objetivo de controlar las protestas en contra de sus políticas migratorias. La jueza concluyó que esta medida infringe la autoridad de los gobiernos estatal y local, lo que representa una significativa derrota legal para el mandatario republicano y un cambio en el debate sobre los límites del poder presidencial en situaciones de protestas sociales.
La resolución fue emitida por la jueza Karin Immergut, designada por Trump, y pone fin a semanas de disputas legales sobre la capacidad del presidente para enviar fuerzas federales a ciudades sin el consentimiento de sus autoridades. La jueza determinó que el mandatario había excedido su autoridad al intentar movilizar a 200 tropas estatales y federales para hacer frente a las manifestaciones contra los agentes de la Patrulla Fronteriza en Portland. «Este caso cuestiona si somos una nación de leyes constitucionales o de ley marcial», comentó la abogada de la ciudad, Caroline Turco, durante la audiencia, según reportes de medios locales.
La magistrada había emitido previamente dos órdenes temporales: una que impedía el despliegue de la Guardia Nacional de Oregón y otra más amplia que bloqueaba el envío de fuerzas desde otros estados, como California o Texas. Con la decisión de este viernes, esas medidas se han vuelto permanentes, aunque la Casa Blanca ha anunciado su intención de apelar la sentencia, que podría llegar al Tribunal Supremo.
Tanto el estado de Oregón como la ciudad demandaron al gobierno federal a mediados de septiembre, argumentando que el despliegue se basaba en una «crisis fabricada» y que la intervención de tropas solo habría exacerbado las tensiones. En su fallo, la jueza indicó que la administración federal no demostró que las protestas constituyeran una rebelión ni que interfirieran de manera significativa en la aplicación de las leyes migratorias.
El Gobierno defendió que su actuación tenía como objetivo «proteger activos y personal federal tras disturbios violentos», mientras que las autoridades locales afirmaron que la violencia fue limitada y controlada por la policía de Portland.
Por otro lado, continúan las redadas en Chicago ordenadas por Trump. Desde agosto, el presidente ha enviado miles de tropas de la Guardia Nacional, así como cientos de agentes de diversas agencias federales a ciudades gobernadas por autoridades demócratas, como Chicago, justificando su actuación en el «crimen fuera de control» y priorizando operativos de redadas contra migrantes indocumentados, lo que ha generado confrontaciones y masivas manifestaciones.
