En marzo de 2003, España se encontraba en un clima de intensa agitación política y social. En este contexto, el país era escenario de una de las movilizaciones ciudadanas más grandes de su historia, en contra de la guerra de Irak. José María Aznar, del Partido Popular (PP), estaba en su segundo mandato consecutivo con mayoría absoluta, mientras que José Luis Rodríguez Zapatero lideraba la oposición al frente del PSOE.
Ese mismo mes, Aznar fue fotografiado en la reunión de las Azores junto al presidente estadounidense George W. Bush, el primer ministro británico Tony Blair y el socialista portugués José Manuel Durão Barroso, consolidando así el apoyo de España a la invasión de Irak. A nivel cultural, el Real Madrid, conocido por su equipo de ‘Galácticos’, lideraba la liga, mientras que Julián Muñoz ocupaba la alcaldía de Marbella. El cine español celebraba el éxito de ‘Los lunes al sol’, que ganó el Goya a Mejor Película; en música, el fenómeno ‘Upa Dance’ dominaba las listas con canciones como ‘Morenita’; el Renault Megane se posicionaba como el coche más vendido, y el euro, recién introducido, aún era un concepto novedoso para muchos españoles que continuaban haciendo cálculos en pesetas. La gasolina Sin Plomo de 95 costaba alrededor de 0,82 euros por litro, y la televisión era dominada por series como ‘Cuéntame Cómo Pasó’, ‘Los Serrano’ y ‘Crónicas Marcianas’. Sin embargo, lo que resonaba con más fuerza en la sociedad era el lema: ‘No a la guerra’. Este grito se convirtió en el símbolo de la oposición a la invasión de Irak, un mensaje que fue defendido por Zapatero y el PSOE en contraste con Aznar y el PP.
Aznar, en respuesta a la movilización, declaró: “No es momento para eslóganes”. Este lema, que resuena de nuevo 23 años después, ha vuelto a la primera línea del debate político tras la reciente comparecencia del presidente Pedro Sánchez, quien lo utilizó en el contexto del ataque unilateral de Estados Unidos e Israel contra Irán, reafirmando la postura de su gobierno.
No solo el lema ha regresado, sino que también los protagonistas de aquel entonces, Zapatero y Aznar, han vuelto a la escena política, aunque su presencia nunca fue completamente silenciosa. Aznar, en un acto en Albacete, afirmó: “Los asuntos de Defensa no son para clamores, necesitan dirigentes responsables”. En su opinión, el ‘no a la guerra’ es tan simplista como decir que la política de salud implica un “no a la enfermedad”. Para él, la política es más que un eslogan; se trata de tomar decisiones en pro del interés general.
Por su parte, Zapatero ha respaldado el ‘no a la guerra’ propuesto por Sánchez, enfatizando la importancia de mantener una posición coherente en política internacional. Recordó que el gobierno español siempre ha actuado respetando la legalidad internacional, como lo hizo en Ucrania y Gaza, y ahora frente al conflicto en Irán. A su llegada a La Moncloa en 2004, un año después de marzo de 2003, ordenó la retirada de las tropas españolas de Irak, criticando las decisiones del PP en política internacional.
Dos décadas después, los precios de la gasolina han superado el euro y medio por litro, y en el ámbito musical, ‘La Perla’ arrasa en las listas, una mujer que en 2003 apenas tenía once años. Las series de televisión han sido desplazadas por plataformas como Netflix o HBO. Sin embargo, el lema ‘No a la guerra’ resurge, y sus dos máximos exponentes de aquel momento también regresan, al igual que Estados Unidos, que vuelve a iniciar una nueva guerra en Oriente Medio. Los tiempos cambian, pero algunas cuestiones permanecen inalterables.
