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En un escenario marcado por la mística institucional y el despliegue de equipamiento táctico, el Paseo Monumental de Los Próceres, en Caracas, se convirtió este viernes en el epicentro de un anuncio que redefine el mapa de la formación profesional en Venezuela. El vicepresidente sectorial de Política, Seguridad Ciudadana y Paz, Capitán Diosdado Cabello Rondón, reveló una cifra que ha sacudido las proyecciones del Estado: la Universidad Nacional de la Seguridad (UNES) ha recibido más de 32.000 solicitudes de ingreso, un récord absoluto que marca un punto de inflexión en la vocación de servicio de la juventud venezolana.
Este fenómeno no es casual. Ocurre en un momento donde la arquitectura de seguridad ciudadana busca una transición profunda hacia la proximidad comunal y la especialización técnica. Durante el acto de dotación de vehículos y motocicletas a los cuerpos de seguridad, Cabello fue enfático al señalar que este «batir de récords» es el síntoma de una nueva conciencia institucional.
La profesionalización como eje transversal
Históricamente, el ingreso a los cuerpos de seguridad en Venezuela atravesó periodos de informalidad o formación acelerada. Sin embargo, la UNES, bajo el nuevo paradigma de seguridad ciudadana, ha logrado consolidar una oferta académica que va mucho más allá de la vigilancia policial tradicional.
De las 32.000 solicitudes, una parte significativa no busca el uniforme de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), sino que se orienta hacia áreas que anteriormente dependían en gran medida del voluntariado o de la formación empírica. El Capitán Cabello destacó con especial interés el auge de aspirantes a Protección Civil y al Cuerpo de Bomberos.
«Antes, los bomberos eran mayoritariamente voluntarios que aprendían en la práctica; hoy día se están formando bajo el rigor académico de la UNES», resaltó el vicepresidente.
Esta migración del voluntariado a la profesionalización universitaria garantiza no solo mejores beneficios para el funcionario, sino una respuesta técnica mucho más eficiente ante desastres naturales o emergencias civiles. La formación ahora incluye ciencias del fuego, gestión de riesgos y atención prehospitalaria avanzada, elevando el estándar de protección para el ciudadano común.
Nuevas fronteras: Emergencias hospitalarias y custodia penitenciaria
Uno de los puntos más innovadores del discurso de Cabello fue la mención a la formación en Emergencias Hospitalarias. Este nuevo contingente de jóvenes está siendo capacitado específicamente para intervenir en accidentes viales, un factor crítico en las principales arterias de comunicación del país. El objetivo es reducir los tiempos de respuesta y garantizar que la atención en el «minuto de oro» sea ejecutada por profesionales con respaldo académico.
Asimismo, la UNES ha asumido el reto de la custodia penitenciaria. En el marco de la reforma del sistema carcelario venezolano, la universidad está graduando a hombres y mujeres formados en derechos humanos y protocolos de seguridad interna, con el fin de transformar los centros de reclusión en espacios de verdadera rehabilitación bajo un control estatal estricto y humano.
El compromiso social: «Identificados con nuestro pueblo»
Más allá de los números y las áreas de estudio, el anuncio del 19 de diciembre portaba un fuerte componente ideológico y doctrinario. El vicepresidente Cabello instó a los 32.000 aspirantes a entender que la seguridad no es un ejercicio de fuerza aislada, sino una extensión de la voluntad popular.
«Deben estar más identificados con nuestro pueblo», sentenció el ministro, haciendo un llamado a romper con las viejas lógicas de la cuarta república donde el policía era visto como un ente represor ajeno a la realidad de la barriada. El nuevo modelo policial exige que el egresado de la UNES sea un líder comunitario, un mediador de conflictos y un facilitador de la paz social.
Este enfoque se traduce en una formación que incluye sociología, resolución de conflictos y derechos constitucionales, asegurando que el despliegue de los nuevos funcionarios no sea percibido como una ocupación, sino como una protección.
Rumbo a abril de 2026: La meta de los Cuadrantes de Paz
El anuncio de las solicitudes de ingreso tiene un objetivo estratégico claro en el horizonte: la cobertura total del territorio nacional a través de los Cuadrantes de Paz. Cabello anunció que para el mes de abril del 2026, todos los circuitos comunales del país deben contar con su correspondiente Cuadrante de Paz operativo.
Esta meta es ambiciosa. Implica que la seguridad ciudadana se atomiza para llegar al detalle, a la calle y a la vereda. Para lograrlo, los 32.000 aspirantes que hoy inician su proceso de selección y formación serán el músculo ejecutor de este despliegue.
Los Cuadrantes de Paz representan la unidad básica de la Gran Misión Cuadrantes de Paz, donde confluyen:
- Inteligencia social.
- Prevención integral.
- Respuesta inmediata ante el delito.
- Articulación con los consejos comunales.
La dotación de vehículos y motos realizada en Los Próceres es solo la base logística; el verdadero motor, según el Ejecutivo, es el recurso humano que está por incorporarse a las aulas de la UNES.
Un esfuerzo integral y logístico
El evento no solo sirvió para hablar de educación. La entrega masiva de unidades de transporte a los diversos cuerpos de seguridad ciudadana subraya que la profesionalización va de la mano con el equipamiento. Un funcionario bien formado requiere de las herramientas tecnológicas y de movilidad necesarias para patrullar los cuadrantes asignados.
La integración de todas estas variables —formación académica, diversificación de carreras, identificación popular y dotación técnica— conforma lo que Diosdado Cabello definió como un «esfuerzo integral».
La expectativa es que este flujo masivo de aspirantes permita una renovación generacional en los cuerpos policiales y de rescate, inyectando sangre nueva a instituciones que están bajo la lupa de la opinión pública y que tienen el reto constante de mejorar los índices de paz y convivencia ciudadana.
Con 32.000 sueños en proceso de formación, la UNES se erige hoy no solo como una universidad, sino como la principal cantera de estabilidad para el proyecto de país que se dibuja hacia el 2026. La tranquilidad de los venezolanos, según las palabras finales del vicepresidente, depende de que estos jóvenes asuman con ética el compromiso de proteger, servir y, sobre todo, pertenecer al pueblo que los vio nacer.
