El sitio de Jerusalén del año 70 fue un acontecimiento decisivo en la primera guerra judeo-romana, que finalizó con la caída de Masada en el año 73. El ejército romano, dirigido por el futuro emperador Tito, con Tiberio Julio Alejandro como su segundo al mando, sitió y conquistó la ciudad de Jerusalén, que había estado ocupada por sus defensores judíos desde el año 66. La ciudad y su importante templo fueron destruidos el mismo año de su conquista. La destrucción del Templo de Jerusalén todavía es lamentada anualmente durante la festividad judía Tisha b’Av, y aparece en el Arco de Tito (todavía en pie en Roma), donde se representa y celebra el saqueo de Jerusalén y del Templo.