La economía vive una fuerte desaceleración en 2023 y se prevé que en 2024 le vaya mejor, con lo cual la construcción en Colombia podría tener un mejor desempeño, aunque se mantendría en niveles negativos.

Así lo prevén diversos actores económicos, que no ven a este rubro con señales más claras de recuperación económica. En su lugar, proyectan que seguiría cayendo, como viene sucediendo desde hace varios trimestres en el país.
De hecho, el propio Gobierno Nacional proyecta una caída de 2,7 % del sector de la construcción, de acuerdo con el más reciente Marco Fiscal de Mediano Plazo.

Esto, por cuenta del “impacto de las mayores tasas de interés sobre el cierre financiero de diversos proyectos de infraestructura y las decisiones de compra de vivienda de los hogares”.

La previsión fue hecha por el Ministerio de Hacienda, que, en su momento, afirmó que este factor debería disiparse con esfuerzos de la banca de desarrollo pública y la banca comercial privada, así como por la reactivación del subsidio a la cuota inicial y a la tasa de interés con recursos de la adición presupuestal.

No obstante, el mercado está viendo una peor perspectiva para la construcción en 2023 y 2024, aun cuando tendría mejores cifras durante el próximo año.

Lo anterior, se dará luego de que la construcción tuviera un importante repunte en 2022, cuando creció 6,5 %, en gran medida por el segmento de edificaciones, que repunto 12 %.

En contraste con lo anterior, en lo corrido de 2023, “la construcción es la rama que más se contrae y ha restado al crecimiento económico del país”, de acuerdo con el Libro Davivienda de 2024.
La entidad afirma que el valor agregado del sector descendió 3,6 % en el primer semestre, por cuenta de la dura caída que tuvo el subsector de obras civiles y la poca expansión de las edificaciones, que históricamente han salvado a este rubro de la economía.
Y así seguirían durante el resto del año y lo que se viene para el próximo año, a tal punto que Davivienda cree que el sector caería 4,3 % en 2023 y 3,3 % en 2024, ubicándose nuevamente como la rama con mayor contracción.

“Anticipamos que, durante esta vigencia, continuarán la disminución de las ventas, el aumento de los desistimientos y la cancelación de proyectos”, añadió.
Las previsiones son complejas, pero responden a factores que cada vez se ven más seguros que sucedan a partir del primero de enero de 2024.

Entre estos, que los costos de construcción se mantendrían disparados, el salario mínimo subiría por encima de 11 %, las tasas de créditos hipotecarios permanecerían elevadas y la inflación no cedería terreno hasta y se mantendría en niveles altos.
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