Uno de los primeros proyectos que presentó el Gobierno Petro luego de tomar posesión el pasado 7 de agosto, fue el de reforma tributaria. Con este, la administración se aseguró un mayor presupuesto para todas las propuestas de gasto social que consideraron en campaña. La votación fue realizada el 2 de octubre y el nuevo esquema de tributación para los colombianos inició desde enero de este año. Este trajo consigo nuevos impuestos directos e indirectos para los colombianos. Uno de ellos y el más polémico fue el impuesto saludable. Con este, el Gobierno Nacional decidió gravar diferentes productos alimenticios que contienen altos niveles de azúcar y también algunos que son considerados ultraprocesados. Pese a ello, el Gobierno hizo algunas excepciones de los productos de la canasta básica que son esenciales para algunas familias. Estos son algunos de los que están exentos del impuesto. Los productos que se componen de componentes naturales de la leche, incluso con adición de azúcar u otro edulcorante, como lo es el arequipe y el dulce de leche. Los embutidos y productos similares a la carne o que están hechos a base de despojos, sangre u otros derivados, como el salchichón, la mortadela y la butifarra, tampoco tendrán el impuesto. Los productos de panadería o galletería que tengan adición de cacao. Hostias, obleas, pastas secas de harina, almidón o fécula, pan y productos similares tampoco están incluidos. Las hortalizas preparadas o conservadas sin congelar dentro de vinagres o ácido acético tampoco están dentro de la lista de alimentos que pagan impuesto. La reforma del Gobierno también fijó otros tributos que aumentarán considerablemente el recaudo. El impuesto al patrimonio fue uno de ellos. Este gravará grandes fortunas con tarifas de entre 0 y 1,5 %. También se incluyó el impuesto a los dividendos y el impuesto a los hidrocarburos, el impuesto a las iglesias, el cambio del 4 x mil para quienes hagan movimientos en sus cuentas bancarias y que sean inferiores a $13,3 millones al mes.
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