Asesinato de John Fitzgerald Kennedy
1963 en Dallas (Texas)
Kennedy siendo ganador de las elecciones presidenciales de 1960, ejerció desde el 20 de enero de 1961 hasta su asesinato en 1963. Durante su gobierno tuvieron lugar la invasión de bahía de Cochinos, la crisis de los misiles de Cuba, la construcción del Muro de Berlín, el inicio de la carrera espacial y la consolidación del Movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos, así como las primeras acciones de su país en la guerra de Vietnam.
Falleció asesinado el 22 de noviembre de 1963 en Dallas, Texas, crimen por el que fue arrestado Lee Harvey Oswald, asesinado dos días después por Jack Ruby, por lo que no pudieron someterlo a juicio. La Comisión Warren concluyó que Oswald había actuado solo en el asesinato. Sin embargo, el Comité Selecto de la Cámara sobre Asesinatos estimó en 1979 que pudo existir una conspiración. El tema ha sido muy debatido y existen múltiples teorías sobre el magnicidio. Fue el cuarto presidente en funciones en ser asesinado, tras Abraham Lincoln, James A. Garfield y William McKinley.
Muchos han considerado a Kennedy como un icono de las aspiraciones y esperanzas estadounidenses; en algunas encuestas en su país continúa siendo estimado como uno de los mejores presidentes de los Estados Unidos.
La televisión fue la principal fuente por medio de la cual las personas se mantuvieron informadas de los eventos que rodeaban al asesinato de John F. Kennedy. Los periódicos se guardaron como recuerdos más que como fuentes actualizadas de noticias. Las tres mayores cadenas de televisión suspendieron sus programas habituales y transmitieron noticias permanentemente desde el 22 hasta el 25 de noviembre. El funeral de estado de Kennedy y el asesinato de Lee Harvey Oswald fueron transmitidos en directo a todo el país, así como en otros países del mundo. El funeral de estado fue el primero de tres que ocurrieron en el plazo de 18 meses, los otros dos fueron los del general Douglas MacArthur y el de Herbert Hoover.
El embajador estadounidense ante la ONU, Adlai Stevenson, dijo sobre el asesinato, «todos nosotros… cargaremos con la pena de su muerte hasta el fin de nuestros días».
La muerte del presidente Kennedy y los hechos relacionados con su asesinato mantienen una importancia histórica y política en cuanto a la marcada pérdida de fe del pueblo estadounidense en la política —punto remarcado por periodistas desde Gore Vidal hasta Arthur M. Schlesinger, Jr.—.
Esta muerte, junto al posterior asesinato de su hermano, el senador Robert F. Kennedy y el Asesinato de Martin Luther King, formaron una conjunto de magnicidios que produjo desconfianza en la población en cuanto a la probabilidad de lograr los cambios políticos y sociales esperados
Muchos de los discursos de Kennedy (especialmente su discurso inaugural) son considerados como íconos. A pesar de su relativamente corto período en el cargo, y aunque no introdujo cambios mayores en la legislación, los estadounidenses suelen votar a Kennedy como uno de los mejores presidentes del país, poniéndolo al mismo nivel que a Abraham Lincoln, George Washington y Franklin D. Roosevelt. Algunos extractos del discurso inaugural de Kennedy están grabados en una placa junto a su tumba en el cementerio de Arlington.
Fue premiado póstumamente con el Premio Pacem in Terris. Este premio fue instituido en honor a la encíclica de 1963 del papa Juan XXIII, en la cual llama a todas las personas de buena voluntad a asegurar la paz entre todas las naciones. La frase en latín, Pacem in Terris, puede traducirse como ‘Paz en la tierra’.
Kennedy ha sido el único presidente de los Estados Unidos que ha fallecido antes que sus padres. Es también el único presidente que ha fallecido antes que sus abuelos. Su abuela, Mary Josephine Hannon Fitzgerald, falleció en 1964, ocho meses y medio después de su asesinato