Cuando a Diego le hablaron de una oportunidad de ganar entre el 2% y el 3% mensual en una inversión sin riesgos, comprando ganado vacuno en participación con un gran grupo empresarial paisa no lo dudó ni un minuto. Metió la plata que tenía destinada para la compra del apartamento que estaba negociando sobre planos y que le entregarían a comienzos de 2024. Eran $50 millones que pronto se multiplicarían en uno de los negocios más prósperos en el que cualquiera quisiera participar. No necesitaba tierras ni cuidar de los animales, todo el trabajo lo harían por él y, al cabo de varios meses, le entregarían el capital más la rentabilidad. Como Diego, a miles de inversionistas el paraíso se les convirtió en un infierno. Metieron los ahorros de su vida en un negocio que tenía toda la apariencia de legalidad y se quedaron sin cinco. Hoy les piden, les suplican, a la Superintendencia de Sociedades y a la Fiscalía que haga algo por ellos, para que la pérdida no sea tan grande y tal vez puedan llevar a sus hijos a la universidad, al fin comprar el apartamento que llevan años planeando o disfrutar de la pensión de maestros con tranquilidad. Esta es la historia de una estafa que supera los $100.000 millones, que era muy difícil de resistir para cualquiera que tuviera un capital en el bolsillo y estuviera buscando opciones de inversión. Se trata de la captación ilegal y posible lavado de activos de la Sociedad Ganadera El Paraíso, que fue intervenida por las autoridades y cuyos bienes, si fueran bien vendidos, alcanzarían apenas para pagarles al 10% de los 2.257 afectados, a los que aún les deben.
SEMANA.COM

Deja un comentario