Dificultades como la insuficiencia de la investigación y de recursos para el desarrollo tecnológico del cacao, el ineficiente sistema de comercialización y de infraestructura productiva; así como el envejecimiento de los productores, la escasa mano de obra, el estancamiento del consumo per cápita y los precarios recursos de financiamiento, presionaron al Gobierno y a aliados claves como Fedecacao, la Red Cacaotera y la industria, a establecer mecanismos para impulsar a este subsector del agro. Y es que el cacao colombiano ha sido reconocido a nivel nacional e internacional debido a sus cualidades únicas de calidad, aroma y sabor. Por tal razón, y buscando convertir a Colombia en líder de producción de cacao fino y de aroma con denominación de origen, desde la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria (Upra) plantearon tres estrategias a los productores: zonificación de aptitud para el cultivo comercial del cacao; el Plan de Ordenamiento Productivo para la cadena y su agroindustria, y la carta del Paisaje Cacaotero de Agricultura Familiar. “El cacao es un producto que dentro de la reforma agraria está mejor contemplado. Las familias cacaocultoras tienen la extensión de tierra suficiente, suelen ser pequeños fundos, no hay un cacaotero de grandes extensiones, es un ejemplo de que sí podemos generar un desarrollo y una productividad importante en la agricultura”, señaló la ministra de Agricultura, Jhenifer Mojica. Para la jefe de la cartera, se necesita que el cacao crezca casi el doble: “Tenemos una producción de 62.000 toneladas pero queremos que llegue a 126.000 toneladas anuales”, dijo. Uno de los principales mecanismos, que pretende establecer los impactos que tendría el sector si no se hacen las transformaciones necesarias, así como las acciones para cambiar el estado actual de la cadena, es el Plan de Ordenamiento del Cacao. Esta hoja de ruta, que comenzó a trabajarse colectivamente por medio de mesas técnicas, pretende establecer los impactos que tendría el sector si no se hacen las transformaciones necesarias, así como las acciones para cambiar el estado actual de la cadena. “Primero hicimos la línea base y el análisis situacional, luego abordamos el escenario prospectivo, el escenario apuesta para los próximos 20 años en la cadena, y actualmente estamos en la etapa de los lineamientos estratégicos. Hemos socializado estos ejercicios, recibido retroalimentación e identificado aspectos muy interesantes, ya que este es un cultivo muy importante para la agricultura campesina, familiar y comunitaria”, explicó Alexander Rodríguez, director de Uso Eficiente del Suelo y Adecuación de Tierras, de la Upra. Como un segundo instrumento, y producto de los procesos de fortalecimiento de la planificación del uso eficiente del suelo rural y la adecuación de tierras, el Gobierno retomó la memoria técnica de zonificación de aptitud para el cultivo comercial de cacao, planteada inicialmente en 2018. Esta permite identificar las áreas geográficas que presentan condiciones apropiadas para el desarrollo del cultivo. Gracias a este mecanismo, que está alojado en el Sistema de Información para la Planificación Agropecuaria (Sipra), se han identificado más de 16,7 millones de hectáreas aptas para el cultivo. Por último, se encuentra la carta del Paisaje Cacaotero de Agricultura Familiar, que pretende generar una ruta para proteger el paisaje, impulsar el desarrollo local sostenible y reconocer su valor cultural.
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