Un grupo de funcionarios del Inpec, capacitados por la embajada de los Estados Unidos, llegaron a completar la vigilancia en el llamado pabellón de extraditables de la cárcel La Picota de Bogotá. Se trata de una estrategia contra la corrupción que en un reciente balance dejó resultados efectivos, aunque algunos hechos siguen siendo particulares. El nuevo escuadrón de vigilancia que llegó al pabellón adelantó una redada y encontró lo que algunos internos quisieron ocultar mientras convirtieron un dispensador de agua en una improvisada caleta. El mueble de aluminio fue diseccionado para meter en su interior celulares, cargadores, parlantes y otros elementos que se convierten en lujos cuando se está tras las rejas. El propio director del Inpec, el coronel Daniel Gutiérrez, recibió al grupo de guardianes que recibieron un entrenamiento especial, destinado a combatir la corrupción y donde participó la embajada de los Estados Unidos. El oficial aseguró que se trata de una estrategia que se repite cada año y a la fecha los resultados son favorables. “La idea de estos operativos es un compromiso que hicimos hace más de un año para continuar con el control permanente del pabellón de extraditables, entendiendo que es el espacio más seguro o el más importante de todo el país. Hicimos una intervención con personal nuestro que hoy está llegando a recibirle a los que se van y que fueron capacitados por la embajada americana”, señaló el coronel Gutiérrez. De acuerdo con el funcionario, la puesta en marcha de esta estrategia le permite al Inpec avanzar en la lucha contra la corrupción y convertir las cárceles en escenario de confianza institucional. El objetivo es avanzar en los procesos y garantizar que la seguridad es un elemento más en la dinámica de las cárceles.
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