1597: en Japón, en la colina Nishizaka de Nagasaki, el Gobierno crucifica al jesuita Pablo Miki y a otros 25 religiosos y laicos japoneses y extranjeros conocidos como los 26 mártires de Japón, siendo la primera crucifixión colectiva en 15 siglos.
Los 26 mártires de Japón fueron un grupo de cristianos ejecutados mediante crucifixión el 5 de febrero del año 1597 en Nagasaki, Japón. La ejecución se llevó a cabo por orden de Toyotomi Hideyoshi en el marco de la persecución del cristianismo promovida durante su gobierno, con objeto de granjearse el favor de los sintoístas y evitar la influencia de las potencias extranjeras en la política interior. Los ejecutados fueron beatificados en 1627
Después de la persecución
Dos siglos y medio después de la ejecución, cuando los misioneros cristianos regresaron a Japón, encontraron una comunidad de cristianos japoneses que había sobrevivido escondiéndose
Así como hubo bastantes otros mártires (sobre todo en Nagasaki), los primeros fueron especialmente reverenciados, el más celebrado de los cuales fue San Pablo Miki, de la Compañía de Jesús. De los 26 mártires de Japón, 23 de ellos fueron beatificados el 15 de septiembre de 1627, y los 3 jesuitas en 1629. En la canonización también hubo diferencias, pero los 26 fueron canonizados el 10 de junio de 1862 por el papa Pío IX. El día de su Fiesta ha sido siempre el de su martirio, 5 de febrero, pero porque en la Iglesia Occidental ese día coincide con el de Santa Águeda, la fiesta de los 26 mártires se celebra el día 6. En Japón, como es Fiesta Litúrgica, se celebra el día 5; canonizados por la Iglesia Católica en 1862 y están listados en el calendario como «San Pablo Miki y sus compañeros», conmemorando el 6 de febrero.