El eco ancestral del cuerno y el sonido de la concha del caracol, combinados con el fragor del incienso, llenarán las calles de Ocumare del Tuy, en el estado Miranda, este domingo. La Escolta de los Indios Coromotanos conmemora 84 años de devoción a Nuestra Señora de Coromoto. Esta tradicional peregrinación, un verdadero crisol de fe y cultura, transformará a esta localidad en el centro religioso y cultural de la región.
Este año, la festividad cobra un significado especial, ya que la indiada se ha convertido en cofradía. La comunidad de Ocumare se ha unido en la organización del evento, levantando más de 10 altares, carrozas, galerías y presentaciones culturales que celebran la identidad local. La peregrinación, junto con rezos y gastronomía, se convierte en una fiesta que revive la devoción a María en su manifestación de Coromoto, así como la historia y el orgullo de pertenecer a este lugar.
«La peregrinación de la Escolta de los Indios Coromotanos trasciende lo religioso; es una expresión cultural que ha pasado de generación en generación, un testimonio de la riqueza cultural de los Valles del Tuy, donde las tradiciones ancestrales se entrelazan con la fe cristiana», destacó la promesera Yelitza Figuera. Además, mencionó que la Ruta Coromotana de la imagen peregrina ha visitado instituciones educativas en el municipio Tomás Lander e invitó a la población y a los turistas a participar en esta experiencia única que fusiona devoción y cultura.
Efraín Segura, un peregrino de los Indios Coromotanos, recordó que esta tradición se remonta al 11 de marzo de 1941, combinando elementos de la cosmovisión indígena con la devoción católica, creando un sincretismo único en el país. Ocumare del Tuy es reconocida por celebrar misa el primer día de cuaresma con las puertas del templo abiertas, una práctica inusual debido a las restricciones de la Iglesia católica en este periodo.
La creación de la escolta fue iniciativa del extinto vicario de los Valles del Tuy, monseñor Rafael Pérez León, quien deseaba rendir homenaje a la Virgen de Coromoto. Fue él quien trasladó esta tradición desde la iglesia San Diego de Alcalá, que se distingue por celebrar festividades en tiempo de cuaresma.
La peregrinación, en honor a los indios Cospes de Guanare y a la Virgen de Coromoto, es una de las principales manifestaciones de fe y cultura en los Valles del Tuy, junto a los Diablos Danzantes de Yare. Este evento atrae a numerosos turistas y residentes de la región, siendo la única tradición mariana que rinde honores a la Virgen antes de su proclamación como patrona de Venezuela.
El cacique Bernardo González, portador del penacho más grande y alto, liderará la indiada durante su recorrido por el centro de Ocumare. Más de dos mil promeseros, ataviados con penachos de plumas y trajes de yute, con rostros pintados, evocan a los ancestros que habitaron estas tierras, manteniendo viva su memoria y legado.
Desde temprano en la mañana, los fieles se reunirán en la Basílica de Nuestra Señora de Coromoto, en la parroquia católica San Diego de Alcalá, el corazón de la celebración. Vestidos con coloridos trajes indígenas, los promeseros, en su mayoría del municipio Tomás Lander, rendirán homenaje a la patrona de Venezuela. La homilía será presidida a las 10 am por monseñor Freddy Jesús Fuenmayor Suárez, obispo de Los Teques, acompañado por el vicario general de la diócesis, Raúl Bacallao.
La imagen de la Virgen, adornada con flores y ofrendas en la carroza principal, recorrerá las calles en una procesión que evoca la rica historia de este pueblo, seguida por carrozas de ángeles y representaciones de los estados de Venezuela. La procesión pasará por las avenidas Miranda, Ribas, Bolívar y El Palmar, donde se honrará la memoria del padre Rafael Pérez León y del primer cacique de la Escolta, Jesús Tereso Sánchez Razquín.
